"¿Por qué huís cobardemente? Triunfad sobre la tierra, que en el cielo veréis la recompensa" (Boecio)



sábado, 9 de mayo de 2009

Dulce oscuridad

El Lucero del alba, Alphonse Mucha, 1902.


Herida abierta impregnada de veneno

amarga letanía de sueños inconclusos;
palabras, ilusiones, recuerdos;
promesas incumplidas
dibujadas en la arena.

Lágrimas negras en la noche de Saturno,
esperanza envejecida,
resquebrajada como hojas amarillas.

Todo se desvanece,
se marchita, se pudre,
gira y se confunde
en las aguas cenagosas del olvido.

Envuélveme,
deliciosa nube de sagrada vacuidad,
destruye el mutable envoltorio,
monstruosa barrera
que me separa de lo eterno,

y ya nada,
nada podrá llenar
esa copa
que todo lo contiene.

Sólo mi amada quedará.
Sólo ella,
brillando como el Lucero
en la dulce oscuridad.