"¿Por qué huís cobardemente? Triunfad sobre la tierra, que en el cielo veréis la recompensa" (Boecio)



martes, 10 de noviembre de 2009

El utilitarismo y la decadencia del conocimiento

"...ahora que nos hallamos en la escoria de las ciencias, que han engendrado la escoria de las opiniones, causa a su vez de la escoria de costumbres y acciones, podemos ciertamente esperar un retorno a tiempos mejores"
Giordano Bruno





René Guénon advertía que es a fines de la Edad Media cuando se produce en Occidente la ruptura de los vínculos que lo unían al Centro del Mundo, siendo el Renacimiento la consumación de la decadencia del espíritu tradicional en el dominio de las ciencias y de las artes.

Pero también es cierto, como dijimos anteriormente, que la Tradición Unánime no puede morir ni volverse completamente inaccesible y que siempre podrá encontrar vehículos por medio de los cuales manifestarse. Es así como los representantes de la elite intelectual de la época, de filiación eminentemente hermética, encargados de preservar y, al mismo tiempo, vivificar el legado tradicional, tuvieron que hacer frente a un ambiente de supina mediocridad.

En 1486, el joven Giovanni Pico della Mirandola, al publicar sus novecientas tesis, denunciaba, frente a los doctores de la Iglesia, el utilitarismo pedante en el que estaba cayendo la propia filosofía. Hoy, lejos de perder vigencia, tales palabras pueden aplicarse con justeza a todas las ramas del saber humano. Parece ser que el espíritu académico, en todos los ámbitos, no puede concebir ningún tipo de esfuerzo intelectual que no tenga como fin último la obtención de algún benificio de índole material. En tales condiciones, es evidente que ninguna disciplina artística o científica podría servir como soporte para la realización espiritual; todo pertenece a la profanidad, a lo mundano, porque se ha perdido completamente el punto de vista axial. Pero, de lo que se trata, al fin y al cabo, es de un modo de comprender las cosas que define nuestro modo de ser y nuestra posición en el cosmos, porque la verdad es que no existe en realidad un «dominio profano», que se opondría de una cierta manera al «dominio sagrado»; existe solo un «punto de vista profano», que no es propiamente nada más que el punto de vista de la ignorancia.[1]

Nunca estará de más recordar estas palabras del bello y siempre inspirador "Discurso sobre la dignidad del hombre":

¿Acaso no vale nada el investigar y el tener siempre ante la mente los problemas de las causas, de los procesos de la naturaleza, de la razón del universo, de las leyes divinas, de los misterios de los cielos y de la Tierra? ¿O debemos obtener de ello una utilidad o una ganancia? Hemos llegado a tal punto (¡y bien horroroso!) que sólo se considera sabios a aquellos que hacen del estudio de la sabiduría una fuente de ganancia, de modo que se puede ver a la púdica Palas, residente entre los hombres por don divino, expulsada, ridiculizada y vilipendiada. No hay por lo tanto quien la ame, quien la acompañe, si no es con un contrato de prostitución y de otorgar ganacia con su violada virginidad y, luego de recibirlo, depositar en el cofre del rufián ese mal habido dinero.

Esto lo declaro, y por cierto con un gran dolor y profunda indignación, no ya contra los príncipes, sino contra los filósofos de estos tiempos. Ellos creen y predican que no se debe filosofar porque no se han establecido premios y recompensas para los filósofos; ¡como si con esta afirmación no mostraran no ser filósofos! Toda su vida, en efecto, al estar ésta puesta al servicio del lucro y de la ambición, no abrazan el conocimiento de la verdad por sí misma.

Se me deberá conceder al menos, y no enrojeceré al ser elogiado por ello, que nunca he filosofado sino por el amor a la pura filosofía. Tampoco he esperado ni he buscado nunca en mis estudios y en mis meditaciones ninguna gratitud ni ningún fruto que no fuese la formación de mi alma y el conocimiento de la verdad, por mí el objetivo supremo.

Amante insobornable y apasionado de la verdad, he dejado toda preocupación por los asuntos privados y públicos, para dedicarme por entero a la paz contemplativa. De ésta ni las calumnias de los envidiosos ni los dardos malignos de los enemigos han podido hasta aquí ni podrán nunca apartarme. La filosofía me ha enseñado a depender de mi sola conciencia por sobre los juicios de los otros y al mismo tiempo a estar atento no a lo que dicen en mi contra, sino a no hacer o decir algo malo yo mismo. [2]



Notas:
[1] René Guénon, Crisis del mundo moderno.
[2] Pico della Mirandola, Discurso sobre la dignidad del hombre, ed. Logseller, 1ra ed., Buenos Aires, 2003.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy oportuno el tema y la cita, Sahaquiel. Todo indica que el ascenso del utilitarismo, que hoy domina la cultura como bien dices, es concomitante a una caída en el orden del conocimiento: hemos dejado de considerar real a las ideas y ya sólo consideramos real, o al menos fundamento de lo real, a la materia (en sentido moderno). Así, la que domina, como criterio de realidad, es la corporalidad material en todas sus variantes. A su modo, con un lenguaje oscuro y cierta pretensión egocéntrica de originalidad, Heidegger vió eso con toda claridad en las primeras décadas del XX. Lo llamó la 'era científico-técnica'. Pero no porque la ciencia y la técnica dominen la cultura , como de hecho lo hacen, sino porque nuestro mismísimo modo de ser y de comprender están hoy organizados conforme a la técnica. Y eso es realmente grave, pues de ahí no se sale de modo voluntarista...

En fin, el tema da para mucho pero no quiero ser pesado.

Gracias por esta entrada.
Máximo

juanarmas dijo...

Coincido con anónimo en lo oportuno del tema. Casi habría que tomar por literal la expresión "rabiosa actualidad", por cuanto este nihilismo tedioso, convertido el ocio plano en dios epicúreo de la gran masa, sólo nos lleva a un mayor vacío y a una mayor desesperación y enojo a quienes sufren en su piel y su estómago los efectos de una sociedad que se derrumba como sistema.

El intelectual, las universidades, los artistas, la sociedad en suma, adormece... Para mí es una décadencia existencial necesaria para que venga lo nuevo.

Aire fresco es lo que siento al visitarte. No conocía el Discurso sobre la Dignidad Humana y ya la estoy buscando...Un abrazo, Y Muchas Gracias.

Sahaquiel dijo...

Querido Máximo: Muchas gracias por tu comentario. Es en verdad grave el condicionamiento que esta mentalidad utilitarista supone en nuestro modo de ser y de comprender. Como estudiante de ingeniería, a menudo debo enfrentarme con situaciones que, sinceramente, me generan asco. También me consta, sobre todo por el testimonio de allegados, que en carreras de corte humanístico, la situación no difiere demasiado.

Por otro lado, como bien apuntas, para las modernas teorías científicas, la materia se impone como fundamento de toda realidad, como el origen de todo. Una concepción monstruosa.

Para nada podrías ser pesado, siempre es un placer contar con tus visitas. :-)

Un abrazo.

Sahaquiel dijo...

Estimado Juan: No es tarea sencilla hacer frente a semejante decadencia en ambientes en los que, en condiciones normales, deberían proporcionar herramientas para el desarrollo íntegro de cada individuo; siendo que en la actualidad, hacen exactamente lo contrario.

El "Discurso" de Pico della Mirandola es un texto precioso y muy recomendable; espero que sea de tu agrado. En la web hay algunas versiones disponibles.

Muchas gracias por tus palabras.

Un abrazo!

Fedonte dijo...

Excelente artículo Sahaquiel, como dejé de entrar a mi blog ni me enteré de este post nuevo. Como sabrás estamos totalmente de acuerdo con esto, vivimos en una decadencia intelectual muy profunda. Igualmente es casi inevitable que en una sociedad capitalista cada día mas materialista surgan ideas en sentido contrario, la filosofía, las "ciencias" y la cultura en general apunta a eso, ridiculizando cualquier saber ajeno a un fin "real" en el sentido moderno de la palabra. Y el escapismo de moda suelen ser ensaladas "new age" que toma lo mas superficial y politicamente correcto de distintas corrientes. En fin, por suerte queda gente que va contra la corriente leyendo y buscando una sabiduría que, según se nos dice, "no sirve".

Sahaquiel dijo...

Estimado Fedonte: Completamente de acuerdo con tus palabras.

Y mejor ni hablar de la pseudofilosofía descafeinada que supuestamente "sirve", la llamada "filosofía práctica", algo así como un McDonalds filosófico, que tratan de vender personajes como el sujeto ese (ahora no recuerdo el nombre) que escribió "Menos Platón y más Prozac" o el payaso de Stamateas; que en realidad son libros de autoayuda revestidos con un aura de supuesta intelectualidad. Ciertas personas, en determinadas circunstancias, pueden sacar provecho de tales obras, es verdad, pero todo eso no deja de ser un placebo que poco puede remediar la auténtica ceguera espiritual y la decadencia del conocimiento en todos los niveles.

Un abrazo.