"¿Por qué huís cobardemente? Triunfad sobre la tierra, que en el cielo veréis la recompensa" (Boecio)



viernes, 16 de octubre de 2009

Sobre la necesidad de la experiencia sensible

Robert Fludd, Utriusque Cosmi, Maioris scilicet et Minoris, metaphysica, physica, atque technica Historia

Mientras intento redactar algo nuevo, dejo aquí un interesante fragmento del cusano que nos habla de la importancia del cuerpo y de la experiencia sensible como punto de apoyo necesario para la excitación del alma que propiciará el ascenso, de grada en grada, por la escala del conocimiento:
"Sin lugar a duda nuestra mente ha sido puesta en este cuerpo por Dios para su beneficio. Por lo tanto, es conveniente que ella tenga de Dios todo aquello sin lo cual no puede obtener beneficio.

Por tanto, no ha de creerse que para el alma hayan sido concreadas las nociones, las cuales perdió en el cuerpo, sino que tiene necesidad del cuerpo para que la fuerza concreada llegue hasta el acto. Así como la fuerza visual del alma no puede llegar hasta su operación para que vea en acto si no es excitada por el objeto, y no puede ser excitada sino a través del obstáculo de las multiplicadas especies por medio del órgano, y por ello necesita del ojo. De la misma manera, la fuerza de la mente que es la fuerza comprehensiva de las cosas y la fuerza nocional no puede llegar a sus operaciones si no es excitada por lo sensible; pero no puede ser excitada sino por la mediación de los fantasmas sensibles. Por lo tanto, necesita de un tal cuerpo orgánico sin el cual no podría realizarse la excitación."
Nicolás de Cusa, Un ignorante discurre acerca de la mente (Idiota. De mente), edición bilingüe. Ed. Biblos, 1ª ed, Buenos Aires, 2005.

5 comentarios:

Diario Literario de Viajes dijo...

Querido Sahaquiel:
Me parece muy buena idea que nos hayas dejado esta cita de Nicolás de Cusa mientras esperamos alguna otra reflexión tuya. En mi caso tendré que venir a leerla unas cuantas veces más, pues me cuesta comprenderla de una sola leída. Te diré que al acabarla me ha sonado más a aquellos “Koans” Zen, en los que el maestro pone al alumno a resolver un asunto tan complicado que acaba por dejarle exhausto de tanto pensar, sin que pueda encontrar la respuesta. Lo que el “Koan” quiere enseñarle es precisamente que “la mente no puede con la mente”, y añaden que la mente es como un mono, que va de rama en rama persiguiendo su imagen reflejada en un estanque.
Es muy curioso, después de todo, que el grabado que has escogido de Robert Fludd también aparezca un mono en el centro de la rueda.
Un abrazo.
Núria.

Pola dijo...

Querido V.,

Al hilo de esta reflexión sobre la experiencia sensible, te dejo este breve fragmento de “La imaginación creadora en el sufismo de Ibn ‘Arabî” en el que Corbin cita unas palabras del maestro y reflexiona a partir de ellas sobre el sentido de “amar a Dios”. Dice así:

“Pongo a Dios por testigo –escribe- de que si nos hubiéramos quedado en los argumentos racionales de la filosofía, que aunque puedan dar a conocer la Esencia divina lo hacen sólo de manera negativa, es seguro que ninguna criatura habría experimentado jamás amor a Dios… La religión positiva nos enseña que Dios es esto o aquello; son atributos cuyas apariencias exotéricas resultan absurdas para la razón filosófica y, sin embargo, es en razón de tales atributos positivos por lo que le amamos”. Sólo después la religión nos dice: Nada se le parece. Pero, por otra parte, Dios no puede sernos conocido más que en lo que experimentamos de él, de manera que “podemos tipificarlo y tomarlo como objeto de nuestra contemplación, tanto en lo íntimo de nuestros corazones como ante nuestros ojos y en nuestra imaginación, como si lo viéramos o, mejor dicho, de tal modo que lo veamos realmente… Es él quien se manifiesta en cada ser amado a la mirada de cada amante… de modo que ningún otro sino él es el adorado, pues es imposible adorar a un ser sin representarse en él a la divinidad.”
…………………………

“mejor dicho, de tal modo que lo veamos realmente”, pero qué frase tan inspiradora…

“Todos los valles
Y las montañas del mundo son Tú.
En verdad no sé lo que eres,
Pero sí sé que eres todo”.

‘Irâqî

(Tenías razón: es imposible cansarse de citarlo) :-)

Un fuerte abrazo.

Sahaquiel dijo...

Querida Núria: No sé si habrá sido una cita afortunada la que hice, pero lo cierto es que el "Idiota. De mente" es un libro complejo. Son muchas las partes que debería leer, leer, leer y releer para intentar comprenderlo, aunque sea, un poco mejor. A veces es inevitable quedar perplejo ante las disquisiciones del docto ignorante. :-)

Un abrazo.

Sahaquiel dijo...

Querida Pola: ¡Muchas gracias por transcribir ese precioso texto!

En verdad me vino de maravillas porque explica muy claramente y con gran belleza las ideas que, sombríamente, me sugería el texto del cusano.

Te dejo unos versos Ibn 'Arabî, que seguramente conoces, pero me apetece copiarlos también aquí (a este maestro creo que también es imposible cansarse de citarlo ;-))

"...La meta del amor en el hombre es la unión.
La unión de dos espíritus es la unión de dos cuerpos..."

Un fuerte abrazo para ti también.

V.

Desde mi Ventana dijo...

Querido Sahaquiel:

Yo sí creo que ha sido afortunada la cita de Nicolás de Cusa, lo vi ya cuando me hizo pensar en el Koan Zen y ahora, después de leer tu respuesta y la aportación de Pola (a quien mando un abrazo), se ha vuelto a reafirmar esa idea. Ciertos “Post” son como una tirada de dados y los jugadores son los que crean la partida.

Por otro lado te diré que ya en otras ocasiones he podido comprobar la "afinidad mágica" que hay entre el Zen la Filosofía Hermética, en este caso representada por Nicolás de Cusa y por Robert Fludd, hasta el punto de explicarse la una mediante la otra. Yo diría que son formas muy parecidas de entender el mundo intermediario y señalar donde está el límite de ese plano, lo que marcaría el inicio de lo insondable.

Aún no he podido leer tu nueva entrada, pero naturalmente lo haré.
Un abrazo
Núria