"¿Por qué huís cobardemente? Triunfad sobre la tierra, que en el cielo veréis la recompensa" (Boecio)



miércoles, 20 de agosto de 2008

Más allá de la letra


En estos tiempos que corren, los medios siempre son confundidos con el fin, y esto es así hasta en los más diversos aspectos de la vida, desde lo más contingente a lo más esencial. Lo que logramos percibir de nuestro mundo deja de ser un soporte para la comprensión de los Principios más elevados, deja de ser ese caballo que nos facilitaría el camino que, de otro modo, podríamos recorrer a pie, si estuviéramos lo suficientemente preparados para ello.
El arte sólo busca una especie de placer estético, frío y banal.
Las relaciones interpersonales se detienen en aquello que sólo debería ser una consecuencia y, al mismo tiempo, un paso intermedio para concretar algo más sublime.
Los símbolos son confundidos con la cosa simbolizada.
La erudición es vista como un fin en sí, una acumulación de datos que, a fin de cuentas, es poco útil.
La filosofía parece lo más elevado que podría concebir el entendimiento, una barrera infranqueable delimitada por los alcances de la razón. No es amor hacia ninguna sabiduría, es la negación del verdadero Conocimiento.
Y así, podríamos seguir...
Sin embargo, está todo ahí, el asno cargado de reliquias sigue paseando ante nuestros ojos. ¡El mundo sigue siendo un entramado simbólico dispuesto a revelarnos su lenguaje oculto!

En una lectura que vengo degustando lenta y pacientemente durante estos últimos días, "La lámpara del Conocimiento No-Dual" (gracias Mahatma), en ese bello diálogo entre el maestro y su discípulo, encontramos algunas nociones básicas y muy instructivas sobre la doctrina Vêdânta Advaita. Entre ellas, unas consideraciones más que interesantes sobre el sentido último de las escrituras, en total contraposición con la literalidad de los pensadores modernos y de los actuales representantes de algunas religiones que prefieren detenerse en la letra, ignorando o pretendiendo ignorar el espíritu que todo lo vivifica.

D.: ¿Cómo pueden decir que las escrituras son erróneas?
M.: Son guías para el ignorante y no quieren decir lo que parece a primera vista.
D.: ¿Cómo es esto?
M.: El hombre, al haber olvidado su verdadera naturaleza como ser del siempre perfecto éter de la Conciencia, se deja engañar por la ignorancia al identificarse con un cuerpo, etc., y cuando se considera a sí mismo como un individuo insignificante de capacidad mediocre. Si se le dice que es el creador de todo el universo, negará esta idea y rehusará ser guiado [hacia la liberación]. Por consiguiente, al bajar a su nivel, las escrituras proclaman que Îshwara es el Creador del universo. Pero no es la verdad. Sin embargo, las escrituras revelan la verdad al buscador sagaz. Estás ahora confundiendo el cuento para niños con la verdad metafísica.

viernes, 8 de agosto de 2008

Imaginatio Vera


Un nuevo viaje ha comenzado...

http://hurqalya.wordpress.com/


PS: Paralelamente al nuevo espacio, este blog seguirá actualizándose