"¿Por qué huís cobardemente? Triunfad sobre la tierra, que en el cielo veréis la recompensa" (Boecio)



lunes, 26 de mayo de 2008

Sacrificios de la Construcción: El Puente de Arta


El célebre historiador de las religiones Mircea Eliade, en su libro "Lo sagrado y lo profano", al hablar sobre los mitos cosmogónicos y, concretamente, la relación de los sacrifcios de la construcción con un tipo particular de cosmogonía, nos aporta los siguientes datos:

"...a partir de un cierto tipo de cultura, el mito cosmogónico explica la Creación por la muerte de un Gigante (Ymir en la mitología germánica, Purusha en la mitología india, P'an-ku en China): sus órganos dan origen a las diferentes regiones cósmicas. Según otros grupos de mitos, no sólo es el Cosmos el que nace a continuación de la inmolación de un Ser primordial y de su propia sustancia, sino también las plantas alimenticias, las razas humanas o las diferentes clases sociales. Es de este tipo de mitos cosmogónicos de los que dependen los sacrificios de construcción. Para que dure una construcción (casa, templo, obra técnica, etc.) ha de estar animada, debe recibir a la vez una vida y un alma. La transferencia del alma sólo es posible por medio de un sacrificio sangriento. La historia de las religiones, la etnología, el folklore, conocen innumerables formas de sacrificios de construcción, de sacrificios sangrientos o simbólicos en beneficio de una construcción . En el sudeste de Europa, estos ritos y creencias han dado origen a admirables baladas populares que escenifican el sacrificio de la esposa del maestro albañil, a fin de que una construcción pueda terminarse (cf. las baladas del puente de Arta en Grecia, del monasterio de Argesh en Rumania, de la ciudad de Scutari en Yugoslavia, etc.)"


Recordemos que en toda sociedad auténticamente tradicional, cualquier acto es realizado de acuerdo a modelos ritualísticos específicos que colocan al hombre en armonía con los ritmos arquetípicos del Cosmos; de modo que las más diversas expresiones artísticas que aquí se desarrollen pueden situarse perfectamente bajo el epíteto de "Arte Sagrado" que, como podemos ver, nada tienen en común con los intereses meramente estéticos y supérfluos que, por lo general, caracterizan a gran parte del arte moderno. El Arte constructivo es, bajo estas consideraciones, una imitación del proceso cosmogónico, partiendo del desorden o caos primigenio para el establecimiento de un nuevo orden o espacio sagrado que será, asimismo, una representación simbólica del Universo.
Tras la lectura del ensayo anteriormente citado, decidí buscar algunas de las baladas mencionadas que, como es evidente, lograron sobrevivir a través de los siglos por medio de la transmisión oral y de la memoria colectiva de los pueblos que, inconscientemente, por su fidelidad a las costumbres folklóricas cuyos orígenes se pierden en la noche de los tiempos, protegen antiguos vestigios de tradiciones extintas, pero que, sin embargo, pueden ser parcialmente vivificadas en cualquier momento por la meditación y el acercamiento sincero a los símbolos que se preservan.

A continuación, transcribo en su totalidad la balada de "El puente del Arta", una de las canciones populares más conocidas de Grecia. Los orígenes de este tipo de poemas se entroncan con la Antigüedad Clásica, pasando por el medioevo. Es interesante destacar la comunicación que tiene lugar entre los constructores y las aves, donde podríamos suponer que estamos ante una suerte de referencia al misterioso "Lenguaje de los Pájaros" o, dicho de otro modo, la comunicación, más o menos directa, con los estados superiores del Ser.


EL PUENTE DE ARTA

Cuarenta y cinco maestros y sesenta aprendices
ponían los cimientos de un puente en el río de Arta.
Todo el día lo levantaban, por la noche se venía abajo.
Se lamentan los maestros, lloran los aprendices.
-¡Qué dolor de nuestros esfuerzos, qué pena de nuestro trabajo!
¡Todo el día levantándolo, para que por la noche se venga abajo!
Pasó por allí un pajarillo y se sentó frente al río.
No cantó como pájaro, ni como golondrina tampoco,
que cantó con voz humana, y de esta manera decía:
-Sin el alma de una persona dentro, el puente no se asienta.
Y no la de un huérfano, ni de un extranjero, ni un caminante,
sino la de la bella esposa del maestro de obras,
que trae la comida al alba y bien entrada la noche.
Lo oyó el maestro de obras y se sintió morir.
Manda recado a la juncal muchacha con el ruiseñor:
“Que se vista y se cambie con lentitud, con lentitud traiga la comida,
con lentitud vaya a cruzar el puente de Arta”.
Pero mal entendió el pájaro, y de otro modo le dijo:
“Vístete deprisa, deprisa cámbiate, deprisa lleva la comida,
deprisa ve a cruzar el puente de Arta”.
Allá que aparece por el camino blanco.
Al verla el maestro de obras, se le parte el corazón.
Desde lejos los saluda, de cerca les dice:
-Hola, saludos, maestros, y a vosotros, aprendices.
¿Qué tiene el maestro de obras, que está tan afligido?
-Se le ha caído el anillo en el primer arco,
y ¿quién entrará y saldrá para encontrar el anillo?
-Maestro, no te disgustes, que yo iré a traerlo,
yo entraré y saldré para encontrar el anillo.
Ni bajó del todo ni llegó a la mitad.
-Súbeme con la cadena, mi bien, súbeme con la cadenita,
que he revuelto cielo y tierra y no he hallado nada.
Uno enfosca con la paleta, otro con la cal,
va el maestro de obras y arroja una gran piedra.
-¡Ay de nuestra estrella, pena de nuestro destino!
Tres hermanas somos, las tres malhadadas.
Una construyó el Danubio, otra el Eúfrates,
y yo, la más pequeña, el puente de Arta.
Igual que tiembla la hoja del nogal, tiemble el puente,
igual que caen las hojas de los árboles, caigan los caminantes.
-Muchacha, cambia tus palabras y echa otra maldición,
que tienes un único hermano, no vaya a ser que pase.
Y ella cambió sus palabras y echa otra maldición.
-Si tiemblan los fieros montes, que tiemble el puente,
y si caen las aves silvestres, que caigan los caminantes.
Que tengo un hermano emigrante, no vaya a ser que pase.




Fuentes consultadas:
-Mircea Eliade, Lo Sagrado y lo Profano
-Página web del Instituto de Idiomas de la Universidad de Sevilla, sección: Griego moderno