"¿Por qué huís cobardemente? Triunfad sobre la tierra, que en el cielo veréis la recompensa" (Boecio)



domingo, 23 de marzo de 2008

El Grial según Wolfram von Eschenbach

Wolfram von Eschenbach representado como caballero en Codex Mannese

Pocos símbolos tradicionales han sido tan bastardeados, manipulados y deformados en su interpretación como el otrora inconmensurablemente bello Santo Grial. Si bien es un fenómeno que se viene dando desde hace un par de décadas con las publicaciones de Baigent, Ambelain y compañía, no fue sino hasta hace unos pocos años cuando salió a la venta ese famoso libro del pseudo escritor (!) Dan Brown, de ejecución mediocre y totalmente falto de originalidad y creatividad, porque todo hay que decirlo, que se convirtió en un éxito comercial sin precedentes y que más tarde fue llevado a la pantalla grande. Esta peligrosa aberración, que no hace más que aumentar la confusión reinante en la sociedad moderna, como era de esperarse, trajo consigo, cual bola de nieve que arrastra con todo lo que tiene a su paso, una enorme cantidad de obras que no sólo intentaban imitar a la anterior, sino también libros con contenidos de carácter pretendidamente histórico pero con un rigor académico inexistente y, como no podía ser de otro modo, innumerables obritas new age que no hicieron sino continuar deformando el sentido original del simbolismo hasta extremos inconcebibles. Esto sólo permite verificar el grado de "solidificación" y desviación alcanzados en Occidente.
¿El Grial representa la descendencia secreta de Jesús? Es absurdo pensar que un autor tradicional como Chretien de Troyes, ya sea que tuviera conocimientos iniciáticos efectivos o que fuese tan sólo la cara visible de una organización más compleja, que indudablemente manejaba los símbolos con extraordinaria destreza, los cuales plasmó en sus bellas composiciones literarias, pudiera ocuparse de asuntos tan triviales (independientemente de la posibilidad concreta -poco probable- de estos hechos históricos porque, después de todo, ¿en qué afectaría esto a las enseñanzas, tanto exotéricas como esotéricas, que nos legó el Cristianismo?), cuando basta leer sólo un fragmento de alguno de sus libros para darnos cuenta de que estas historias no eran contadas para divertir, sino con el objeto de instruir, y es evidente que, como dijera Ananda K. Coomaraswamy, "contar historias sólo para divertirse pertenece a edades posteriores en las que se prefiere la vida del placer a la vida de la actividad o de la contemplación. De la misma manera, todo folklore y cuento de hadas genuino puede «comprenderse», pues las referencias son siempre metafísicas".[1]
Desde el punto de vista que realmente nos interesa, la búsqueda del Grial simboliza la búsqueda del Centro Espiritual del Mundo, donde tiene lugar la comunicación directa con los dioses, es decir, desde donde emana la sabiduría primigenia que es revelada a los adeptos del verdadero Arte por medio de la intuición intelectual. Entrar en contacto con el Santo Grial y, por eso mismo, situarnos en el Centro del Mundo, equivale a alcanzar el punto central del estado humano, ese punto a partir del cual el iniciado recobra la desnudez edénica perdida en el momento de la caída y lo contempla todo desde la eternidad, es el hombre primordial que puede elevarse hacia los estados superiores del ser, es el punto de partida para todo desarrollo eminentemente vertical y la puerta de acceso a los Grandes Misterios. Aquí debemos recordar el simbolismo de la cruz y considerar además las correspondencias análogas existentes entre el Grial, en forma de copa o cáliz milagroso y el sagrado corazón de Jesús.[2]
Esta modesta introducción, esperamos que sirva a los fines de presentar la maravillosa descripción del Grial realizada por el maestro alemán de la poesía épica, Wolfram von Eschenbach en su fantástico y siempre recordado Parzival, escrito a principios del siglo XIII.
Chretien de Troyes no fue muy explícito sobre el objeto en cuestión, luego de relatar los detalles de la fatídica procesión en el castillo del Rey Pescador, se limitó a decir que "el grial era de oro puro, recamado en gemas y piedras preciosas de diversos orígenes, algunas de ellas de los más lejanos confines de los mares y la tierra, comparables con ninguna otra conocida por hombre alguno."
Por su parte, Robert de Boron lo introdujo en un contexto específicamente cristiano identificándolo de manera directa con la copa de la que bebió Jesús en la Última Cena y con la que José de Arimatea recogió la sangre de las heridas durante la Crucifixión.
En cambio, diferenciándose del resto de los autores, Wolfram von Eschenbach la describe como una piedra celestial a la que designa como lapsit exillis o lapis exillis.
Estas son las palabras que pone en boca del ermitaño Trevizent dirigiéndose a su sobrino, el puro e invencible Parzival (o Perceval), héroe solar y principal protagonista de la gesta:


«Sé bien que viven muchos valientes caballeros en Munsalwäsche, junto al Grial. Cabalgan una y otra vez en busca de aventuras. Consigan la derrota o la victoria, estos templarios expían así sus pecados. Habita allí una tropa bien experimentada en la lucha. Os diré de qué viven: se alimentan de una piedra, cuya esencia es totalmente pura. Si no la conocéis, os diré su nombre: lapis exillis . La fuerza mágica de la piedra hace arder al Fénix, que queda reducido a cenizas, aunque las cenizas le hacen renacer. Así cambia el Fénix su plumaje y resplandece después en sus mejores galas, siendo tan bello como antes. Por muy enfermo que esté alguien, si ve un día la piedra, no puede morir en la semana siguiente y mantiene toda su belleza. Quien en la flor de la vida, fuera doncella o varón, contemplara la piedra durante doscientos años, conservaría el mismo aspecto: sólo el cabello se le tornaría gris. La piedra proporciona a los seres humanos tal fuerza vital que su carne y sus huesos rejuvenecen al instante. Esta piedra se llama también el Grial. Hoy baja sobre él un mensaje, sobre el que descansan sus poderes sobrenaturales. Hoy es Viernes Santo y se verá cómo desciende del cielo una paloma y deposita sobre la piedra una pequeña y blanca hostia. La paloma, que resplandece en su blancura, retorna después al cielo. Como os digo, todos los Viernes Santos la deposita sobre la piedra, con lo que le proporciona todo lo que en la tierra posee un buen aroma, comidas y bebidas, todo lo que crece en la tierra, con una abundancia paradisíaca. La piedra obsequia asimismo con la carne de todos los animales que vuelan, corren o nadan. El poder maravilloso del Grial asegura la existencia de la comunidad de caballeros. Oíd cómo se sabe quiénes son llamados al Grial. En el borde de la piedra, una inscripción con letras celestiales indica el nombre y el origen, sea muchacha o muchacho, del que está destinado a hacer este viaje de salvación. No hace falta quitar la inscripción, pues, tan pronto como se ha leído, desaparece por sí misma de la vista. Como niños llegaron los que ahora son adultos. ¡Felices las madres cuyos hijos fueron llamados a este servicio! Pobres y ricos se alegran por igual cuando les piden que envíen a sus hijos a la comunidad. Los requieren de muchos países. Permanecen allí protegidos siempre contra la ignominia del pecado y reciben su magnífica recompensa en el cielo. Cuando se les apaga aquí la vida, se les concede en el cielo la plena satisfacción. Los que no tomaron partido por ninguno de los dos bandos cuando lucharon Lucifer y la Trinidad, todos los ángeles neutrales, llenos de nobleza y de dignidad, tuvieron que venir a la tierra, a esa misma piedra. No sé si Dios los perdonó o los siguió condenando. Si su Justicia se lo permitió, los acogió a su lado . Desde entonces protegen esta piedra los que Dios ha designado para ello y a los que les envió su ángel. Señor, eso es lo que es el Grial».[3]

Habremos de notar que la expresión lapis exillis posee un parecido notable y muy sugerente con lapis elixir, que es la forma en que los árabes designaban a la Piedra Filosofal, objetivo último de los Alquimistas que, de más está decirlo, posee propiedades milagrosas que son estrechamente solidarias con las del Grial. Sin embargo, existe otra hipótesis, no menos importante, que sugiere que lapis exillis equivale a lapis ex coelis, porque se trata, en efecto, de una piedra «caída del cielo». En este punto, podemos detenernos y meditar sobre las posibles relaciones con la «piedra abrazada» y el ritual de la "Lavatio de la Piedra", en honor a la diosa Cibeles de los pueblos antiguos, que consistía en elevar una piedra abrazada mediante bragas o cuerdas, precediendo la fundación de una ciudad o de una construcción importante [4].Para más detalles, recomiendo este interesante artículo del excelente blog "El Tablero de Piedra" del arquitecto Carlos Sánchez Montaña:

El símbolo de la piedra abrazada.

Estas breves consideraciones no pretenden agotar el tema ni mucho menos, lo que se busca es simplemente plantear algunas cuestiones que considero esenciales a la hora de rescatar un símbolo universal que en la actualidad parece haber sido reducido a simple emblema de un puñado de teorías conspiratorias pero que, a pesar de todo, sigue constituyendo, para todo sincero buscador de la Verdad, un auténtico soporte para la meditación y el estudio.


¡Felices Pascuas para todos!

[1] Ananda K. Coomaraswamy, Apuntes para una crítica literaria tradicional
[2] Para más información sobre este tema, ver: René Guénon, El esoterismo del Grial . También recomiendo la lectura del relato La búsqueda, publicado en el blog Pensamientos de un Caósofo.
[3] Wolfram von Eschenbach, Parzival. Ed. Siruela, 1999
[4]
En el caso del Grial, está presente desde la Creación del Mundo, por lo que se trataría también de un símbolo cosmogónico

domingo, 9 de marzo de 2008

Y la Bestia pasó por Buenos Aires...


Antes que nada, pido disculpas a los asiduos visitantes de este pequeño blog por la frivolidad y escasa trascendencia que, en principio, pueda tener esta entrada. Me dijeron en alguna oportunidad que debería crear un blog alternativo para tales fines, pero, al menos por ahora, no creo tener el tiempo, la voluntad y las ganas de actualizar con demasiada frecuencia un proyecto semejante.

Hay ciertos "vicios profanos" que me acompañaron durante mucho tiempo y que actualmente me rehuso a abandonar. Uno de ellos es esa, muchas veces cuestionada e incomprendida, ambrosía musical llamada Heavy Metal. Esto no significa, desde luego, que no pueda disfrutar de música, digamos, más armónica, más elevada. Sin embargo, en estos días, dos palabras estuvieron resonando tenazmente en mi cabeza:


El pasado viernes 7 de marzo tuvo lugar, en el estadio de Ferrocarril Oeste, ubicado en la ciudad de Buenos Aires (Argentina), un evento sublime, majestuoso, incomparable. La legendaria agrupación británica llegó a tierras argentinas para darnos una lección inolvidable de música exquisita y de calidad excepcional.
Ahora, tratemos de ver esto desde un punto de vista vertical, cómo diría nuestro amigo Mahatma, porque a veces es posible, con un poco de imaginación, sacralizar, aunque sea mínimamente, ciertas actividades mundanas.
Antes de ingresar, en los momentos previos, le hicimos un pequeño honor al divino Dioniso/Baco, como para aclimatarnos a todo lo que se vendría en el transcurso de la noche. Cuando las luces se enciendieron, luego de la introducción, un símbolo conocido captó enteramente mi atención. Sobre el bombo de la batería había una preciosa imagen de un triángulo equilátero con un ojo de Horus en el centro. Este símbolo se repetiría en la ropa de algunos músicos. Todo era acorde a la cuidada escenografía ambientada en el antiguo Egipto, tomando como referencia un clásico disco de los 80's: Powerslave.
Mencionaremos de pasada que es una de las pocas bandas, o al menos la única que conozco en este estilo, que cuenta con 3 guitarras. Interesante número, ¿verdad? Un verdadero arquetipo de la Aritmosofia universal. Sumados al resto, alcanzan un total de 6 integrantes. Recordemos la importancia de éste último número otorgada por Pitágoras y que más tarde, siguiendo la cadena iniciática de conocimiento perenne, llegaría los Colegia Fabrorum y la escuela vitruviana...
En lo que respecta a la lírica, cabe señalar que las conocidas alusiones a la Bestia y su característico número, el 666 (concretamente, en el álbum The Number Of The Beast de 1982), no es tomado como objeto de culto, sino más bien como objeto de burla, como si de un entretenimiento lúdico se tratase.
Volviendo puntualmente a lo vivido durante el show, podríamos decir que, al igual que en el auténtico sentido tradicional del Carnaval, fue como un tiempo destinado a vivir conscientemente el desorden, una vuelta al caos, con el fin de agotar las energías inferiores, tal como lo indicaba Núria en un artículo publicado en su blog. Golpes que aún se sienten, empujones, forcejeos de todo tipo y una violenta caida al piso acompañada por las patadas de un fanático alocado, estuvieron a la orden del día. Parece extraño que alguien pueda disfrutar de semejante ejercicio físico, pero lo cierto es que cada individuo puede encontrar sus propias formas de diversión y, lo que es más importante aún, soportes catárticos particulares que se adecúen a su constitución psíquica y nivel de desarrollo axial.
El despliegue de talento en el recital fue lo más cercano a la perfección que mortal alguno podría concebir; los instrumentos fueron ejecutados con la precisión de un relojero suizo, la voz inigualable de Bruce Dickinson alcanzó la suprema potencia de sus mejores épocas y, en definitiva, el poderoso sonido del metal hizo vibrar el estadio en una misteriosa armonía sobrenatural.
Para finalizar, dejo la sugerente letra de una bella canción que, con el tiempo, fue convirtiéndose en una de mis preferidas y que, afortunadamente, decidieron incluir en el setlist de la gira:

Revelations

"O God of Earth and Altar,
Bow down and hear our cry,
Our earthly rulers falter,
Our people drift and die,
The walls of gold entomb us,
The swords of scorn divide,
Take not thy thunder from us,
But take away our pride."
(G.K. Chesterton: English Hymnal)

Just a babe in a black abyss,
No reason for a place like this,
The walls are cold and souls cry out in pain,
An easy way for the blind to go,
A clever path for the fools who know
The secret of the Hanged Man - the smile of his lips.

The light of the Blind - you'll see,
The venom that tears my spine,
The Eyes of the Nile are opening - you'll see.

She came to me with a serpent's kiss,
As the Eye of the Sun rose on her lips,
Moonlight catches silver tears I cry,
So we lay in a black embrace,
And the Seed is sown in a holy place
And I watched, and I waited for the Dawn.

The light of the Blind - you'll see,
The venom that tears my spine,
The Eyes of the Nile are opening - you'll see.

Bind all of us together,
Ablaze with Hope and Free,
No storm or heavy weather
Will rock the boat you'll see.
The time has come to close your eyes
And still the wind and rain,
For the one who will be King
Is the Watcher in the Ring.
It is You.

miércoles, 5 de marzo de 2008

El Amor de Salomón por la Sabiduría



8:
2 Yo la amé y la busqué desde mi juventud,
traté de tomarla por esposa
y me enamoré de su hermosura.
8:3 Su intimidad con Dios hace resaltar la nobleza de su origen,
porque la amó el Señor de todas las cosas.
8:4 Está iniciada en la ciencia de Dios
y es ella la que elige sus obras.
8:5 Si la riqueza es un bien deseable en la vida,
¿qué cosa es más rica que la Sabiduría que todo lo hace?
8:6 Si la prudencia es la que obra,
¿quién más que ella es artífice de todo lo que existe?
8:7 ¿Amas la justicia?
El fruto de sus esfuerzos son las virtudes,
porque ella enseña la templanza y la prudencia,
la justicia y la fortaleza,
y nada es más útil que esto para los hombres en la vida.
8:8 ¿Deseas, además, tener mucha experiencia?
Ella conoce el pasado y puede prever el porvenir,
interpreta las máximas y descifra los enigmas,
conoce de antemano las señales y los prodigios,
la sucesión de las épocas y de los tiempos.

(Sabiduría 8:2-8)