"¿Por qué huís cobardemente? Triunfad sobre la tierra, que en el cielo veréis la recompensa" (Boecio)



lunes, 28 de enero de 2008

Buscando el hilo de Ariadna


Hace poco me encontré con un breve y sugerente relato sufí, recogido por Idries Shah, que quiero compartir con ustedes, pues estimo que vale la pena detenerse en su lectura debido a la importancia del tema que aborda.

Un día, mientras el amigo Ornar hojeaba un libro sagrado de los judíos, el profeta Mahoma le dijo:
"Eres demasiado descuidado con ese libro. Si quieres extraer de él algún beneficio deberás convertirte en judío. Ser un judío perfecto es mejor que ser un musulmán incompleto; jugar con el libro judío es algo mediocre y no te rendirá ningún beneficio.
"Tu error es que no eres ni una cosa ni la otra al comportarte de este modo; no crees, pero tampoco dejas de creer. Entonces, ¿cuál es tu condición, cómo puedes describirla?"
Kitab-Ilahi


Son muchos los interrogantes que surgen tras el análisis de este magnífico texto y, lejos de pretender encontrar las respuestas o de proponer soluciones definitivas, me limitaré a esbozar una pequeña reflexión y plantear algunas preguntas sobre las que vengo meditando desde hace algún tiempo.

Cuando emprendemos nuestra búsqueda, ¿qué expectativas podemos tener si lo hacemos básicamente desde la heterodoxia? ¿Hasta dónde es posible llegar sin seguir una vía tradicional definida?
Entregarnos a un camino operativo, que nos permita actualizar nuestras posibilidades potenciales de desarrollo, tanto horizontal como vertical, no es posible a través de un sincretismo desmesurado, tomando un poco de acá, otro poco de allá y mezclándolo todo a gusto y piacere como un cocinero inexperto. Se dice que si consideramos cada una de las Vías Tradicionales como radios de un círculo que comienzan a recorrerse desde el exterior de la circunferencia, sólo quien haya llegado al centro podrá transitar libremente todos los caminos. [1]
Pero, dadas las circunstancias de la era que estamos atravesando[2], ¿qué posibilidades tenemos, como occidentales modernos, de seguir una vía completa?
Podemos preguntarnos, por ejemplo, ¿hasta dónde es posible profundizar en los estudios de la Cábala hebrea sin pertenecer a la religión judía y recibir la enseñanza directamente de un maestro autorizado para hacerlo? ¿obtendremos alguna ventaja acercándonos al Sufismo desde afuera? ¿no es un triste engaño seguir ciertas prácticas de Yoga o de Tai-Chi sin un marco doctrinario adecuado?
Seguramente tenemos la posibilidad de enriquecernos bebiendo de diversas fuentes, caminando, indagando, estudiando y reflexionando sobre los pasos recorridos por aquellos que nos precedieron. Pero es imprescindible mantener una coherencia con nuestros actos sin la cual podríamos ilusionarnos torpemente.
¿Qué oportunidades nos brindan las religiones y las organizaciones iniciáticas de Occidente en su estado actual? ¿nuestra constitución psíquica y los condicionamientos culturales nos permiten optar por cualquier sendero? [3]
¿Cómo obtener esa prodigiosa coherencia evitando caer en la mezcolanza absurda que tanto caracteriza a muchos grupos new age u organizaciones pseudo-iniciáticas? Un poco de inteligencia y buen sentido deberían bastar pero también se corre el riesgo de un enfrascamiento en la erudición, en un conocimiento supérfluo (o profano) que, más allá de algún sentimentalismo, no provoque mayores efectos en nosotros mismos; no siendo sino un aliciente a la vanidad por manejar ciertos datos tradicionales sin ver más allá de la letra, sin hacer efectivo lo que tímidamente se manifiesta de forma virtual.
Tal vez nos sea útil ponernos bajo el amparo de Hermes, el amado psicopompo que nos conduce desde las confusas tinieblas de la ignorancia hacia la sempiterna luz del Conocimiento, confiar en sus desconcertantes palabras y su sonrisa burlona, desarrollar la intuición intelectual y esforzarnos por despertar esa verdadera mirada, de la que nos hablaba Plotino. Pero, parafraseando al místico sufí, ¿cuál es nuestra condición, cómo podemos describirla? ¿no somos ni una cosa ni la otra?
¿Qué somos realmente? ¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿Cómo llegaremos al final del laberinto?
Muchas preguntas, pocas respuestas...


[1] Algunos autores sostienen que este podría ser el caso de Ramakrishna, aunque otros lo niegan terminantemente.
[2] Está claro que en el Kali Yuga todas las organizaciones tradicionales sufrieron grandes desviaciones, no sólo en occidente, por lo que las posibilidades se ven aún más restringidas
[3] A modo de ejemplo, señalemos de paso que no es algo común que un occidental medio se encuentre en las condiciones requeridas para seguir el camino Hesicasta.

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PS: Aprovecho para agradecer a Filousía por haber tenido la amabilidad de diseñar el hermoso banner que encabeza este blog.

21 comentarios:

Pola dijo...

Creo, amigo Sahaquiel, que la ausencia de comentarios en esta entrada refleja lo mucho que nos planteamos tus mismas preguntas y las pocas respuestas que podemos dar. Yo por mi parte no puedo ofrecerte mucho (¡quién pudiera!, ¿verdad?), no más que decirte que comparto tus apreciaciones al respecto y también la esperanza en despertar en nosotros la verdadera mirada. No olvidemos todo lo que nos acerca a ella: el anhelo que se despierta en nosotros y por lo que comenzamos nuestra búsqueda; la sensación de plenitud y claridad ante aquello que nos comunican ciertos textos, ese ¡sí, sí!,¡eso era lo que yo "sabía" o intuía pero nunca hasta ahora había podido verbalizar!; el cambio efectivo que se opera en nosotros, pues el mundo no vuelve nunca a ser igual; cierta perspectiva ante lo que es realmente importante y la sensación de plenitud y certeza que se experimenta en los momentos en que te aproximas al centro y sólo llegar a intuir lo que significa estar allí te colma de felicidad.
Hablo de esa tarde que caminas por el jardín que tan bien conoces y la luz del atardecer tiñe de dorado todo lo que toca; su brillo te hace recordar aquella máxima alquímica "Aurum nostrum non est aurum vulgi" y más adelante, con el ánimo ya transformado, encuentras el pequeño montículo sobre el que un jardinero inspirado decidió plantar un árbol hace tiempo; súbitamente su presencia te produce un arrebato que hace que te aproximes sobrecogido; subes la cuesta lentamente, como ascendiendo a una colina sagrada que había estado allí oculta frente a los ojos de todos; cuando acaricias su tronco su tacto es asombroso, eléctrico, y al sentarte junto a él lo contemplas todo desde su perspectiva; acogido por sus ramas las cosas se te revelan bajo su verdadero aspecto. A ti, sentado tranquilamente a la sombra de la eternidad.

Un abrazo KYW.

Luz dijo...

Sahaquiel, a riesgo de pecar de simplista, creo que hay que seguir el sentido común, impulsados siempre por la sed de auténtico aprendizaje. Creo que así no se cae en engaños.
Un beso!

Núria dijo...

Querido Sahaquiel: Hoy he leído con calma tu post, ya que he estado unos días ausente y concentrada en otro trabajo, pues como Mahatma comentaba, no se puede estar en todo a la vez. Hoy, sin embargo, me gustaría decirte lo siguiente:

Si investigamos en la historia de la cultura de Occidente, vemos que ésta ha sido nutrida abundantemente por las ideas vehiculadas por la Tradición Hermética y las distintas corrientes de pensamiento que la han manifestado a lo largo del tiempo (la Alquimia, el Gnosticismo, el Neoplatonismo, la Masonería, la Cábala Cristiana…) o sea una síntesis de diversas voces de la Filosofía Perenne.

Creo que lo importante es darse cuenta de que esta Tradición continúa viva, y que cualquier enderezamiento espiritual e intelectual que se de en Occidente (es decir en los hombres y mujeres que persiguen su realización interior) debe partir de los supuestos emanados de Hermes, como así ha sido desde la época de Alejandría, pasando por el Medievo, el Renacimiento, el "Siglo de las Luces", hasta hoy.

Nos sorprendería comprobar cómo los padres de la "revolución científica" de los siglos XVI-XVII, bebieron de las fuentes herméticas y la magia natural, viendo en el cosmos una arquitectura realizada por el "Creador Optimo Máximo", según palabras de Kepler, otro hermetista solitario, como lo fue M. Maier, que fecundó toda centro-europa con el soplo de Hermes, como lo fue su amigo R. Fludd, que hizo lo mismo en Inglaterra, como lo fue Marsilio Ficino que engendró el Renacimiento desde su Florencia natal, etc. etc.

Hermes, Mercurio, Thot, y cuantos nombres tenga esta entidad, reúne en sí mismo la velocidad propia de la intuición intelectual y la lenta maduración del pensamiento.

Esta Tradición siempre se ha caracterizado por ser una vía de solitarios, es decir que en torno a ella siempre se han reunido personas que, en el medio sociocultural que les ha tocado vivir, han recibido el soplo de Hermes y han encarnado su sabiduría.

Aquí siempre hemos sido solitarios pero unidos en una cadena invisible llamada "de oro", vertical, o sea habitantes de la ciudad celeste. Reconocerse unido a una Tradición es hacerse partícipe activo de ella.

“He estado con Platón esta mañana. Me lo he encontrado mientras iba ensimismado por el parque central. Hablamos de Orfeo y que no hay magia más espectacular que la vida misma … Soy amigo de profetas y de inspirados, compañero de filosófos y sabios, todas personas muy distinguidas. Me parece muy buen programa estos dialogos con Platçon. Estos intercambios con Proclo, con Dionisio Aeropagita, con mi maestro, conmigo mismo”

Son palabras que dice uno de los personajes de la obra de teatro: “En el Utero del Cosmos", de la que ya os he hablado, de Federico González.

Quien en 1996 dedicaba la revista Symbolos número 11-12, integramente a la Tradición Hermética, y en su carta editorial decía:

“Dedicamos la publicación a los "solitarios", a aquellas personas que por distintos motivos han recibido el Mensaje y podido percibir la Voz del Noûs en sí mismos, y por sí mismos, es decir, a los Adeptos de la Tradición Hermética. Esta Tradición, en efecto, se propaga de esta manera y debe destacarse la vehiculación del libro –de la escritura y la iconografía– como factor determinante de transmisión.
Es obvio que el proceso alquímico sólo se produce en la intimidad de la conciencia, donde el sujeto de la transmutación va alterando su materia y tomando la secuencia cromática correspondiente a las imágenes que posee y a las simbólicas por las que transita. La doctrina es desde luego su guía y hay numerosos caminos –métodos– por seguir, las artes liberales dan cuenta de la mayoría de ellos"

Un abrazo.

Mari dijo...

No sé.

=)

Gracias por compartirte en los textos.

Señor De la Vega dijo...

Gracias por recordar ese breve texto... aunque a ti te haya generado tantas preguntas, de las cuales muchas, posiblemente consideras sin respuesta.

Bien, yo te las podría contestar todas, pero... ¿para qué?.
Un placer, vislumbrar tu cuarto cielo en este místico y hermoso blog.
Z+-----

Sahaquiel dijo...

Estimado Pola, gracias por enriquecer este post con tus bellas palabras.
Ese "¡sí, sí!,¡eso era lo que yo "sabía" o intuía pero nunca hasta ahora había podido verbalizar!", como tú bien dices, seguramente es algo que siempre supimos, algo que dormía en nuestro interior pero que ya no recordábamos por olvidar nuestra verdadera naturaleza.

Yo creo que plantear preguntas que probablemente no pueden ser respondidas, al menos de manera inmediata, pero cuyas respuestas en el fondo se intuyen, es como un esfuerzo por ver en la oscuridad o, dicho de otro modo, un intento de ver en una luz diferente a la acostumbrada y este esfuerzo de nuestros ojos nos permite despertar un poco más esa mirada ante cuyo poder muchas ilusiones se desvanecen.

Un abrazo.

Sahaquiel dijo...

Luz: No sé hasta qué punto puedo confiar en el sentido "común", pero un poco de prudencia y buen sentido nunca están de más. La sed de aprendizaje, ese anhelo interno que nos impulsa a avanzar un poco más, sin duda no puede ser dejada de lado si en verdad queremos comprender, hasta donde nuestras limitaciones lo permitan, quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos...
Beso.

Sahaquiel dijo...

Nuria: Muchas gracias por tu generoso aporte.
¡Ése fragmento de la obra teatral de Federico González es fantástico! Quisiera conocer un poco más acerca de ella...
La tradición afortunadamente sigue viva, es cierto. Con respecto a lo que dices sobre la revolución científica, considero que es un tema de lo más interesante. Lamentablemente, pese a los intentos de los grandes pensadores impulsados por el movimiento rosacrucista del siglo XVI, terminó teniendo preponderancia la corriente "humanista" que se venía gestando desde principios del renacimiento, paralelamente al desarrollo de las ideas herméticas de los autores tradicionales. Por poner un ejemplo, parece que Francis Bacon se vio obligado a ocultar su interés por la magia y la mística Rosacruz para obtener el apoyo de Jacobo, cosa que finalmente no consiguió... En fin, es un tema sobre el que se podría hablar mucho y al que se le debería dedicar un post en particular.

Volviendo al tema que nos ocupa, creo que, además del trabajo alquímico interno, es necesario vincularse a una influencia espiritual, cuya transmisión puede llevarse a cabo por medio de cadenas iniciáticas ininterrumpidas. De todos modos, sin el trabajo, esta influencia quedaría en estado virtual, sin provocar grandes transformaciones...
La carta editorial de Symbolos resume muy bien el sentido de la búsqueda guiada por los sutiles pasos de Hermes.

Un abrazo.

Sahaquiel dijo...

Mari: Yo tampoco lo sé. Gracias por el comentario.
¡Besos!

Señor de la Vega: [¿será usted el Zorro?] Bienvenido al blog. Tus respuestas quizá no sean respuestas para mí y las mías quizá no podrían servirle a nadie más que a mí. No necesariamente debe ser así, pero cada uno se acerca a la Verdad desde su propio camino y con los medios que considera más adecuados.

El placer es mío por contar con estos magníficos comentarios que exceden y superan en calidad al propio post.

Saludos a todos.

Mahatma dijo...

Sahaquiel: Todos los que sufrimos el aguijón ¿cómo decir? de la búsqueda de un sendero espiritual que sea el nuestro, nos encontramos, tarde o temprano, y no sólo una vez, con estos interrogantes... Desde mi punto de vista son escollos, piedras del camino, ("tentaciones", si usamos una terminología religiosa), que son como esas bifurcaciones de los caminos antiguos, en los que se colocaban imágenes o atributos de Hermes: para aquél que se deja llevar por apariencias, Hermes es el ladrón, el engañador, el que se divierte confundiéndonos... pero si nuestro corazón es sincero, si cada vez que se nos presentan estas dudas nos refugiamos en nuestro centro, solicitando la ayuda que nunca nos es negada, podemos tomar el sendero correcto (para nosotros), porque ése es el hilo que nos tiende Ariadna, nuestra intuición intelectual, si somos simples de corazón (y no nos dejamos llevar por los ruidos de los metales mundanos)... Comparto tus dudas, pero creo que ellas son nuestras compañeras de ruta, las que si sabemos sacarles provecho, son como esas panaceas que llevaban los caballeros andantes y que les había dado algún mago poderoso, pero que son veneno si no se las sabe administrar o si no se tienen las herramientas y el conocimiento para manipularlo...

M.

Argantonios dijo...

Sahaquiel: he leído tu respuesta a Nuria y me gustaría decirte que desde mi experiencia personal creo que cuando uno empieza a comprender el “sentido oculto” encerrado en el Mensaje Hermético (expresado a través de los libros, los textos, la gran riqueza iconográfica y otras manifestaciones que vehiculan esta Tradición, y que llegan hasta nuestros días gracias a aquellos que la han continuado) inmediatamente se vincula a su influencia espiritual, a su “cadena áurea”. El Hermetismo es una Tradición que nunca ha estado sujeta a una “forma institucional” como se da en otras. Es muy libre, aunque no exenta del necesario rigor intelectual, y sólo exige de parte del adepto la entrega total al Conocimiento que se pretende...
Hermes, su influjo intelectual, se ha dado, y se da, de forma generosa y espontánea, en la soledad y el silencio del corazón; y muchas veces lo hace en esas “encrucijadas” en las que a veces nos encontramos en el camino de la vida, es decir en los momentos de mayores dificultades y “dudas existenciales”. Hay un dicho hermético que asegura que “cuando el discípulo está preparado aparece el maestro”; Naturalmente se trata sobre todo del “maestro interno”, o sea del Nous o Intelecto Superior manifestado -comprendido- en nuestra interioridad.
Un saludo cordial
Argantonios

russianblue dijo...

Es una lástima que la época en la que este texto nació, con el grado de tolerancia que implica en aquella época histórica, haya practicamente desaparecido hoy en día.

Llama la atención, también que esta tolerancia tiene lugar entre partidarios o simpatizantes de dos "religiones universales", antes de que una tercera viniera a desequilibrar todas las balanzas y ser responsable, junto con "asesinos" como Stalin y Hitler de las mayores atrocidades cometidas en este planeta.

En mi humilde opinión, esa sería una más de las enseñanzas que tendríamos que sacar del breve texto.

Un saludo

Sofía dijo...

Creo que el texto es confuso ¿qué significa?: Ser un judío perfecto es mejor que ser un musulmán incompleto.
Gracias por dejarme participar.

androcles dijo...

Querido Amigo, muy interesante el texto y da para pensar. Los caminos que recorremos en esta vida son multiples cuando buscamos responder las preguntas fundamentales y a diferencia de "el se�or de la vega" que seguramente podr� responderlas, yo prefiero la prudencia ya que desde mi punto de vista el camino es individual y que toda respuesta entregada viene desde la realidad de quien la emite, por lo tanto puede entregar una optica diferente que ayude al an�lisis (y que es lo maravilloso de compartir nuestros pensamientos en la red)pero no es absoluta salvo que estemos adscritos a una institucion o grupo dogmatico donde la verdad revelada es unica.

Hay un simbolismo interesante que puedes explorar y es el de la ESCALERA DE CARACOL, est� relacionada con la busqueda y el proceso individual.

Sahaquiel dijo...

Mahatma: Muchas gracias por tus valiosas apreciaciones. La imagen de los caminos bifurcados, que traés a colación, es perfectamente ilustrativa para este tema. Comparto básicamente tu opinión con respecto a que estas dudas son compañeras de ruta y por eso mismo considero necesario plantearlas, conocerlas a fondo, explorarlas, en un esfuerzo incesante por avanzar un poco más en este maravilloso y, a veces enigmático, sendero.
Si toda pregunta bien formulada trae consigo la respuesta, debemos aprender a preguntar correctamente, y eso no siempre es una tarea sencilla.

Un abrazo.

Sahaquiel dijo...

Argantonios: Bienvenido a este humilde espacio virtual.
Debo agradecer que compartas este interesante punto de vista y, al mismo tiempo, parte de tu propia experiencia.
Esto es algo sobre lo que trato de ser cuidadoso con las palabras, por eso dije "creo", ya que no estoy en condiciones de dar certezas absolutas ni nada que se le parezca.
Es un punto sobre el que, no pocas veces he reflexionado, aunque sin avanzar demasiado. Acepto que, como dices, el influjo de Hermes "se da, de forma generosa y espontánea, en la soledad y el silencio del corazón", para lo cual no es necesario una forma institucional. Ahora, hablando desde mi experiencia, puedo decir que la vinculación a una organización iniciática tradicional abre las puertas a posibilidades que, de otro modo, hubiese difícil acceder (lo que no implica que haya llegado demasiado lejos, pero al menos pude salir de cierto atasco). Es otro medio para conectarnos con la Tradición Hermética y, así como ciertas personas pueden prescindir de los símbolos, otros podrán prescindir de este tipo de iniciación. Pero, lo que es importante tener en cuenta es que, a pesar de todo, la tradición sigue viva y que éstas son herramientas que tenemos a nuestra disposición y que pueden ser utilizadas en todo momento por quienes necesiten servirse de ellas.
Espero volver a verte por aquí.
Saludos.

Sahaquiel dijo...

RusoAzul: No había reparado en ése punto de vista y es, desde luego, un enfoque muy valioso. Tengamos en cuenta que durante parte de la Edad Media, el mundo árabe, como civilización, estuvo varios pasos delante de la cristiandad.
El intercambio cultural, producto en primera instancia del comercio, enriqueció enormemente a occidente, importando conocimientos sobre Alquimia, álgebra, matemáticas, arquitectura sagrada, etc.
Esta tolerancia inter-religiosa fue uno de los pilares del islam.
Lamentablemente las cosas cambiaron y no sólo para occidente.
Un abrazo.

Sahaquiel dijo...

Tengo que seguir trabajando, más tarde prometo responder los comentarios de Sofía y Androcles.

Saludos a todos.

Sahaquiel dijo...

Sofía: Éste tipo de textos, por lo general, suele tener varios niveles de interpretación e incluso interpretaciones diversas que no llegan a ser mutuamente excluyentes. No sé si me explico...
En este caso, podríamos decir que es más útil hacer una cosa completa que dos cosas a medias. Una persona debe dejar de engañarse a sí misma y mantener cierta coherencia si desea concretar sus objetivos...
¿A vos qué te sugiere?
No tenés nada que agradecer, las puertas de este blog están abiertas para todos. Gracias a vos por participar.
Un beso.

Sahaquiel dijo...

Querido Androcles: Siempre es motivo de alegría contar con tus acertadas palabras.
Coincido plenamente en lo que dices, el camino es individual y, como le dije al Señor de la Vega, mis respuestas quizá no le sirvan a nadie más que a mí. Desde luego, sin olvidar que al compartir diversos puntos de vista, siempre nos enriquecemos al encontrar ciertas claves que habíamos pasado por alto en un primer momento.
Te agradezco por la recomendación de ése símbolo ya que es una de las tareas del grado que tengo pendientes.

Un TAF

Filousia dijo...

Oooh! Gracias! Me alegra que te guste Sahaquiel :D