"¿Por qué huís cobardemente? Triunfad sobre la tierra, que en el cielo veréis la recompensa" (Boecio)



miércoles, 25 de abril de 2007

¿Dónde estamos buscando?

"Por qué buscais la felicidad, oh, mortales, fuera de vosotros mismos?"
Boecio (480-524)

La sociedad postmoderna necesita respuestas, pero no hace las preguntas adecuadas.
Necesita un camino, pero no sabe hacia dónde dirigirse.
Busca, sin saber lo que perdió.
Pide, sin saber lo que necesita.
Golpea, pero las puertas no se abren.
Los libritos de auto-ayuda no tienen la respuesta.
Los best sellers de contenido pseudo espiritual, tampoco.
Los falsos gurúes, con sus sectas y agrupaciones esotéricas, por lo general, son ególatras desquiciados o enfermos conducen a senderos oscuros . Juegan con aquello que desconocen y alimentan su codicia aprovechando la ceguera de su séquito de fieles.
Se rechazan las religiones porque están desfasadas en el tiempo o porque no se adaptaron a las necesidades de las nuevas generaciones, pero la disconformidad por la propia existencia y las condiciones de este mundo sólo abre las puertas a instituciones, tanto o más dogmáticas, que venden fórmulas mágicas para la felicidad.
El consumismo se apodera de todo. Se vende espiritualidad en pastillas, recetadas por expertos en onanismo mental.
Todos los caminos son respetables, pero algunos son peligrosos, dañinos o simplemente no conducen a nada.

La ignorancia sólo puede derribarse a través del Conocimiento.
El desapego de los condicionamientos mentales adquiridos nos liberará de las garras del sufrimiento.
La búsqueda de la perfección, comienza en uno mismo.
Los buenos libros proporcionan herramientas útiles para nuestro viaje en la búsqueda de la Verdad. Pero no nos confundamos, la erudición, no es sinónimo de Sabiduría.
Las respuestas que necesitamos, se ocultan en las capas externas de nuestro corazón.
En el centro, ya no hay preguntas. Hay Luz, Sabiduría, Amor; y desde allí, todo es posible.
¿Ahí se esconde la felicidad? No necesariamente. Ella nos sorprende en cada paso que damos por este camino interno. Atrevámonos a recorrerlo.
Ya es hora de despertar.

lunes, 16 de abril de 2007

Alas

"¡Quiera el cielo que te fuera dado tener alas y elevarte al aire, y allí, situado en el medio de la tierra y del cielo, ver la masa sólida de la tierra, las olas extensas del mar, el correr de los ríos, los movimientos libres del aire, la penetración del fuego, la carrera de los astros, la rapidez del cielo, su rotación alrededor de los mismos puntos! ¡Qué visión tan bienaventurada, hijo, cuando se contemplan en un solo momento todas estas maravillas, lo inmóvil puesto en movimiento, lo inaparente volviéndose aparente a través de las obras que genera! Tal es el orden del universo y tal la hermosa armonía de ese orden."

(Corpus Hermeticum, Poimandrés V-5)

domingo, 15 de abril de 2007

Liberación.

"Las almas de los hombres, mientras moran en este mundo contenidas en las mallas de la red del cuerpo y sometidas a las pasiones, no gozan de ninguna participación de Dios; la única participación que de él tienen es aquella que les permite la claridad de su inteligencia por mediación de la filosofía y como a través de un sueño velado. Pero una vez libres de los lazos que les retenían, trocan las almas su estancia en la Tierra por la morada inmaterial invisible, pura y liberada del trastorno producido por las pasiones, entonces ese mismo dios es su jefe y su rey; sienten afecto hacia él, le contemplan insaciablemente y aspiran a esa belleza que los hombres no sabrían expresar ni calificar. De esa belleza se habla en una antiquísima leyenda, cuando se nos dice que Isis siente constante amor; persigue esa belleza, uniéndose íntimamente a ella, colmando a todos los seres que participan en este mundo de la generación, de todas las bellezas y todos los bienes."

(Plutarco, Isis y Osiris)

miércoles, 4 de abril de 2007

Martín Fierro y la concepción del Tiempo.

Moreno, voy a decir
Según mi saber alcanza:
El tiempo sólo es tardanza
De lo que está por venir;
No tuvo nunca principio
Ni jamás acabará,

Porque el tiempo es una rueda,
Y rueda es eternidá;
Y si el hombre lo divide
Sólo lo hace, en mi sentir,
Por saber lo que ha vivido
O le resta que vivir.

José Hernández (1834 - 1886), La Vuelta de Martín Fierro (2º Parte)


El tiempo lineal, fragmentado, del modo en el que lo percibimos no es más que una abstracción del pensamiento, tan sólo una vana ilusión. Es la cuarta coordenada (o dimensión) de la continuidad espacio-temporal que constituye el Universo. La concepción de un espacio tridimensional, separado del tiempo es parte de la limitación de los sentidos, propia de la multiplicidad en la que estamos atrapados -por olvidar nuestra verdadera esencia- y a partir de la cual, debemos edificar nuestro camino para retornar a la mónada. El hombre, a través del sendero iniciático, puede trascender la envoltura de la carne y en un estado superior de conciencia, vivir en un Eterno Presente.
La rueda es un símbolo fabuloso, del que mucho se podría hablar, representa los ciclos y los cambios; la eterna transformación del cosmos; la vida, la muerte y el renacimiento; también simboliza la Totalidad y la concreción dinámica de la Gran Obra.
Rememoramos una y otra vez el pasado, y de algún modo queremos cuantificar el valor de nuestra vida. Nos aferramos, a veces inconscientemente a errores y traumas de un tiempo ficticio. Los errores y caídas deben ser escalones de progreso y no mucho más.
El futuro se construye día a día, instante a instante y por su naturaleza es impredecible, no hay destinos preestablecidos, sólo tendencias cíclicas. Como diría Víctor Hugo:
"El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad."