"¿Por qué huís cobardemente? Triunfad sobre la tierra, que en el cielo veréis la recompensa" (Boecio)



lunes, 26 de febrero de 2007

El Gran Dictador - (Discurso final)

Ésta es quizá una de las escenas más emotivas de la historia del cine. Un final brillante, para rematar magistralmente una de las tan memorables creaciones de este singular genio cuya obra trasciende las barreras del tiempo. Es el discurso con el que cierra "El Gran Dictador" de 1940. Un discurso que, casi 70 años más tarde, conserva su vigencia. Palabras certeras, optimistas y profundas del Hermano Charles Chaplin, en un momento crítico de la historia.

domingo, 18 de febrero de 2007

De la iniciativa. - (Por José Ingenieros)

Son hombres los que aran su propio surco. - Toda creación es fruto de la libre iniciativa y llega a su término sostenida por el sentimiento de independencia.
Cuando has aprendido a querer, y sabes lo que quieres, no te detengas en buscar fuera de ti los medios para ejecutarlo. Ninguna escuela, ninguna secta, ninguna camarilla, podrá sentir como tú, intensamente el ideal de arte, de verdad, de justicia, que tú mismo has concebido y que sólo tú puedes realizar. Poeta o filósofo, apóstol o artesano, ten confianza en ti mismo, no sigas rutas ajenas, no subordines tu voluntad a otras voluntades, no te ampares de sombras que empañan ni persigas protecciones que atan. De los que saben más, aprende, sin imitarlos; de los que ofrecen más, apártate, no pidas. Si eres capaz de realizar tu ideal, no los necesitas; si impotente, nadie te capacitará para realizarlo. Quiere, quiere con firmeza, con toda tu mente y con todo tu corazón, poniendo en querer lo mejor de ti, la fe de tus fuerzas morales.

José Ingenieros, Las fuerzas morales.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Viento Cruzado - por Artemio Ridolfi

No quería dejar pasar la oportunidad de compartir con ustedes este poema de Artemio Ridolfi (O.·.E.·.) , tomado del libro Trasiego de Cantos.

VIENTO CRUZADO...

Viento cruzado de la vida, fuerte,
erguido como cresta de oro y fuego;
en el abismo roto de la suerte
Hefestos forja mi destino ciego...

Yo... la chispa de un núcleo desalado
del orbe que me acusa y va puliendo;
también mi misión cumplo y junto al Hado
soy herramienta de un Gerundio: Haciendo...

TODO es Creación; el Hombre y las Criaturas,
el Dios que fue y Este que lo es ahora;
que Vida y Muerte sólo son figuras
de un Secreto mayor que nos devora...

...Mas no te entregues nunca, pon tu impronta;
¡Pasa la tea que te fue alcanzada!...
que un átomo de tí, tal vez se monta
sobre la Historia y no será olvidada...


Por lo demás... ¡Confía! Se requiere
como último tributo que te asomes
al negro abismo que también te inquiere;
pero, jamás querrá que te desplomes...

¡Quién te dice! Inventor de Paraísos,
Extremista de los Infiernos, trotamundos...
que la Felicidad no tenga visos
y descorran su velo los trasmundos...

Y... entonces los borrachos, los profetas,
serán ahítos de Perdones santos
se inundarán de versos los poetas
¡Todo será alegría, risas, cantos...!

Y... hasta el SEÑOR de todo lo creado
descenderá del Trono esclarecido
y reirá como un Niño Iluminado
junto a los Hombres y al Dolor vencido...

Artemio Ridolfi

jueves, 1 de febrero de 2007

Equilibrio

La vida es un ida y vuelta constante, un péndulo que nos arrastra de un lado a otro en el momento menos esperado. Es común, y muy fácil por otro lado, autoflagelarse ante los errores y trayectos oscuros en nuestro camino. Es parte de nuestra naturaleza dual y, consecuentemente, ilusoria. El estado normal del hombre en la sociedad moderna es naturalmente alienante, impulsado cruelmente por una vida acelerada que mutila la libertad absoluta de conciencia y donde parece reinar la cantidad y la fragmentación del tiempo, como norma incuestionable para dimensionar el valor de la propia vida.
Únicamente podremos despojarnos del sufrimiento provocado por las ataduras de la materia, si nos colocamos a igual distancia de ambos extremos de la dualidad. Trascendiendo lo que los hindúes llaman Rajas y Tamas, es decir, emoción e inercia respectivamente, hasta alcanzar el Sattva, la perfecta armonía. Es la instancia previa para ascender a los Estados Superiores del Ser. La clave, para no malgastar energías en esfuerzos inútiles, es buscar el equilibrio, dominar las cualidades inferiores, acallar el ruidoso batallar de los opuestos y caminar hacia la Unidad. Isis perdonó la vida de Seth tras haberlo derrotado, pues tanto él como Osiris debían coexistir para mantener el equilibrio del Universo. Nosotros, debemos encontrar el equilibrio entre la materia y el espíritu, entre la pasión y la virtud, entre la Luz y la Oscuridad que dan forma a nuestro mundo.

Sahaquiel