"¿Por qué huís cobardemente? Triunfad sobre la tierra, que en el cielo veréis la recompensa" (Boecio)



viernes, 12 de enero de 2007

Regreso.

Después de pasar por algunos exámenes en la Universidad y de tomarme unos días de descanso, decidí volver a darle vida a este Blog. La verdad es que estos últimos días estuve bastante ocupado con la Wikipedia, que por cierto es un poco adictiva.

El comienzo de este nuevo año fue mucho más armónico que el anterior, lo cual no deja de ser positivo. Esperemos que todo continúe por este rumbo.

Releyendo viejos papeles, me volví a encontrar con una maravillosa carta que leí hace un tiempo, escrita por ese genio llamado Albert Einstein cuya perspectiva de vida no se limitaba sólo a la ciencia. Estaba dirigida a un rabino que no podía encontrar consuelo en la religión para su hija tras la muerte de su hermana. La carta expresa lo siguiente:

"Todo ser viviente es una parte del Todo que llamamos Universo, una parte limitada en el tiempo y en el espacio. Siente que sus pensamientos y sus sensaciones son un algo separado del resto, una suerte de ilusión óptica de su propia conciencia. Esta ilusión es para nosotros una suerte de prisión que nos obliga a restringir nuestros propios deseos y afectos por nuestros seres queridos . Nuestro deber es librarnos de esta prisión ampliando el círculo de nuestros sentimientos de compasión de manera de poder abrazar a todas las criaturas vivientes y a la Naturaleza en toda su belleza. Ninguna persona es capaz de hacerlo completamente, pero el esfuerzo de conseguir ese logro es, en sí mismo, una parte de esta liberación y un paso adelante para conseguir nuestra seguridad interior".

Esa es la misión que debemos emprender apoyándonos en una sincera búsqueda de la Verdad, avanzando por el camino de la rectitud hacia la contemplación de la Naturaleza en toda su magnificencia, honrando la Obra de la Divinidad, amando a todos los seres en su conjunto, hasta sentirnos Uno con el Universo.

Sahaquiel.