"¿Por qué huís cobardemente? Triunfad sobre la tierra, que en el cielo veréis la recompensa" (Boecio)



miércoles, 26 de diciembre de 2007

Sobre Carboneros y Leñadores.

Como muchos sabrán, la Carbonería fue lo que podríamos llamar una "sociedad secreta" italiana fundada en Nápoles a principios del siglo XIX con objetivos meramente políticos, apoyándose en valores patrióticos y liberales.
Lo que aquí nos interesa realmente no es esta asociación, más allá de la importancia de sus logros en el terreno político-social, y por eso mismo contingentes, o de la relevancia de los personajes que formaron parte de ella, como el mismísimo Giuseppe Garibaldi, sino la naturaleza de la organización que la precedió, puesto que se trataría de una verdadera organización iniciática tradicional que más tarde, con el devenir cíclico terminaría cayendo en una completa degeneración.
"Parece que el antepasado del carbonarismo, nos informa el historiador de las religiones Serge Hutin, fue una sociedad completamente inofensiva: los Leñadores o Carboneros. Era una especie de Compagnonnage, que agrupaba, como su nombre lo indica, a los leñadores y otros trabajadores de los bosques, pero que admitía en su seno a hombres de todas las clases de la sociedad. Esta "Masonería forestal", cuyos lugares de reunión, o talleres, eran de preferencia al aire libre, daba lugar a ritos de iniciación, a signos y santo y seña, etc. Esa Sociedad cultivaba la beneficencia mutua, y también la diversión, la tranca alegría."[1]
Si analizamos la precedencia de los oficios, entre albañiles y carpinteros, de acuerdo a su antigüedad respectiva, podemos observar, siguiendo las palabras de René Guénon que "las construcciones, de manera muy general, fueron de madera antes de ser de piedra y ello es lo que explica que, en la India especialmente, no se encuentra ninguna huella de las que remontan más allá de cierta época. Tales edificios eran evidentemente menos duraderos que los construidos en piedra; también el empleo de la madera corresponde, entre los pueblos sedentarios, a un estadio de menor fijeza que el de la piedra, o, si se quiere, a un menor grado de "solidificación", lo que está muy de acuerdo con el hecho de relacionarse con una etapa anterior en el curso del proceso cíclico."[2]
Desde este punto de vista, podemos deducir que el trabajo del leñador es incluso anterior al de carpintero, y de ellos procederían los carbonarios, porque es evidente que en los bosques se ha comenzado por hachar leña antes de fabricar carbón con ésta.
Es interesante señalar, a propósito de esto, que Jean Palou sugiere que entre los leñadores podemos encontrar uno de los posibles orígenes del escocismo o, en otras palabras, los grados filosóficos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de la Masonería Especulativa.
De acuerdo a un relato tradicional, el rey Francisco I sorprendió una noche, en el bosque de Fontainebleau, una "venta" (reunión) de los "buenos primos carboneros" (así es cómo se llamaban entre sí) y que se sentó involuntariamente sobre el tronco del Padre Maestro (el lugar del presidente de la asamblea). Éste volviéndose a sus "buenos primos" intimidó al rey la orden de abandonar el lugar ocupado abusivamente, exclamando: "Charbonnier est Maìtre chez soi" (el carbonero es amo en su casa), fórmula acuñada luego como proverbio. Luego, el padre maestro, a pedido del propio rey, lo habría iniciado en los ritos de los carbonarios. Esto explicaría por qué el rey hizo promulgar cierto número de ordenanzas favorables a los habitantes de los bosques.[3]
A pesar de haber sido evidentemente una iniciación de oficio, la presencia del Rey parece indicar que se trataría quizá de una iniciación Kshatriya propiamente dicha, con todo lo que esto implica.

A continuación transcribo un pequeño fragmento más que sugerente de un antiguo "Ritual de los Buenos Compañeros Leñadores de la Selva de la Reunión de Macon"[4] que data de 1751, época en la que, cómo podemos suponer, aún se conservaban vestigios claramente reconocibles de su carácter iniciático.

P.: ¿Adónde habéis sido elevado?
R.: A la sala de honor del buen compañero leñador.
P.:¿Cuál es la causa por la que habéis sido elevado a maestro?
R.: Es el pan y el vino de la hospitalidad que fue ofrecido el día de mi aceptación como maestro en la Sala de Honor del buen compañero leñador.
P.: ¿Dónde está vuestro padre?
R.: Se elevan los ojos al cielo.
P.: ¿Dónde está vuestra madre?
R.: Se bajan los ojos a la tierra.

¿No hay algo que resulta inevitablemente familiar en todo esto? Notemos que se encuentra implícita, en los movimientos rituales, la conocida expresión "el cielo es su padre, la tierra es su madre". A este propósito, René Guénon nos confirma que "tal es la fórmula iniciática, siempre idéntica a sí misma en las circunstancias más diversas de tiempo y lugar".[5]

[1] Serge Hutin, Las Sociedades Secretas.
[2] René Guénon,
Estudios sobre la Francmasonería y el Compañerazgo II
[3] Jean Palou,
La Francmasonería
[4] Éste ritual se encuentra en su totalidad en Jean Palou,
La Francmasonería.
[5] René Guénon,
La Gran Tríada.

2 comentarios:

mahatmaa dijo...

Genial este post, Sahaquiel! El tema da para mucho, y el libro de Palou parece que no tiene desperdicio... Desde que me comentaste de su existencia estoy tratando de conseguirlo, aunque por el momento no tuve éxito.

Gracias por el post (recuerdo que habíamos hablado del tema por msn y me comentaste que ibas a dedicarle un post... :) )

FELIZ AÑO NUEVO!!!

Abrazos!!!

M.

Sahaquiel dijo...

Gracias, Mahatma! Hace tiempo tenía ganas de escribir algo sobre este tema y, por un motivo u otro, lo venía posponiendo. Realmente da para mucho más y quizá en algún momento lo continúe. Hay tantas aristas desde las que se podría analizar este tema...
Entre otras cosas, el simbolismo del hacha me parece de lo más interesante.

Abrazos.