"¿Por qué huís cobardemente? Triunfad sobre la tierra, que en el cielo veréis la recompensa" (Boecio)



martes, 26 de junio de 2007

De lo sutil a lo denso

Una de las tendencias más patéticas en la sociedad moderna y que sin lugar a dudas es un signo más de la decadencia propia de la era que estamos viviendo, es el culto desmedido al cuerpo físico. Es evidente que, como consecuencia del descenso y el oscurecimiento progresivo que se inició con el Kali Yuga, la conciencia de la humanidad se volvió más densa, aferrándose cada vez más a la materia y dejando de lado la verdadera espiritualidad, en su sentido más elevado. Practicar deportes de todo tipo con una persistencia casi enfermiza en los momentos de ocio parece ser más atractivo que cultivar el Intelecto a través del estudio de las Ciencias Sagradas o concentrar las energías en el trabajo interno que podría conducir al autoconocimiento y la consecuente exaltación de las más elevadas potencialidades. Esto no significa, desde luego, que una actividad física mínima, como vía para equilibrar una vida marcada por el sedentarismo, pueda ser perjudicial. Por el contrario, atendiendo nuestra constitución trinitaria es menester aspirar a que nuestro ser funcione como un todo armónico, en sus tres niveles: cuerpo físico, alma y espíritu.
René Guénon, hace 80 años nos decía: "En un mundo tal, ya no hay ningún lugar para la inteligencia ni para todo lo que es puramente interior, ya que éstas son cosas que no se ven ni se tocan, que no se cuentan ni se pesan; ya no hay lugar más que para la acción exterior bajo todas sus formas, comprendidas las más desprovistas de toda significación. Así pues, no hay que sorprenderse de que la manía anglosajona del «deporte» gane terreno cada día: el ideal de ese mundo es el «animal humano» que ha desarrollado al máximo su fuerza muscular; sus héroes son los atletas, aunque sean brutos; son esos los que suscitan el entusiasmo popular, es por sus hazañas por lo que la muchedumbre se apasiona; un mundo donde se ven tales cosas ha caído verdaderamente muy bajo y parece muy cerca de su fin." (René Guénon, Crisis del Mundo Moderno, 1927)
En la actualidad, estas palabras tan certeras, cobran cada día mayor vigencia. Incluso esta corriente involutiva continúa acelerándose a un ritmo vertiginoso. ¿Qué sentido tiene la práctica de deportes sin un aspecto, cuando menos, ritualístico? La exacerbación del apego a la carne nos aparta paulatinamente del Centro Espiritual. Por tal motivo, no debe sorprendernos que el ideal de belleza sea un deportista musculoso o una modelo escuálida con voluptuosos implantes de silicona; ni que se coloque a un futbolista, de conducta moralmente reprobable, en un pedestal que no alcanzaron siquiera nuestros más grandes héroes. ¿Qué podemos esperar de una sociedad en la que, como ocurre tristemente en nuestro país, pierde momentos valiosos de su vida en una práctica tan monótona y carente de intelectualidad como el fútbol? Para muchos argentinos parece ser más importante mirar el partido del domingo que analizar seriamente a quién van a votar. Es realmente lamentable y, siendo los estereotipos a seguir idiotas musculosos y mujeres de plástico, que ni siquiera pueden ser ejemplos de personas saludables, ¿hay lugar para la verdadera Belleza?
Quiero creer que un cambio positivo es factible, pero las señales del Fin de Ciclo están entre nosotros.
Para ampliar este tema, no puedo dejar de recomendar el libro anteriormente citado.

Sahaquiel


11 comentarios:

Mahatma dijo...

Todos los días, al salir del trabajo a eso de las 18 hs paso por la "vidriera" de un gym y veo un símbolo del hombre moderno: personas sudando la gota gorda corriendo sobre una cinta sinfin. Digo que es símbolo del hombre moderno porque: corren y corren para quedar siempre en el mismo lugar. Se "agitan y acaloran" sin ningún propósito, o con un propósito mezquino. El hecho de que lo hagan sobre una cinta sinfín sugiere el dar vueltas por la periferia de las cosas, sin penetrar el núcleo.

Otra observación: me causa mucha risa que en las películas de "ciencia ficción" o "fantásticas" siempre el más poderoso es el que tiene más fuerza física, o el que tiene "rayos" más fuertes. Por ejemplo, el poder de Yoda en la Guerra de las Galaxias se mide por la fuerza física, o si no, por la "fuerza" mental o psíquica para mover objetos... Todo esto demuestra que el hombre de hoy no puede concebir una "fuerza" separada de lo físico, como por ejemplo la "Fortaleza de la Verdad".

Pero es como vos decís, Sahaquiel: el ejercicio físico no tiene nada de malo en sí, el problema comienza cuando el mismo se convierte en meta de la vida, o en medida de las cosas, o en lo único que el hombre puede conocer, ignorando todo lo demás, lo principal, lo que no está a la vista ni se puede medir con la medida del individuo.

Un abrazo!

M.

Sahaquiel dijo...

Mahatma: Excelente aporte, como siempre. Me encantó la analogía de las personas corriendo sobre la cinta como símbolo del hombre moderno!
El detalle de las películas es evidentemente cierto, está claro que existe la necesidad de un apego a lo fenoménico. Ésto explica también el sentido de gran parte del movimiento pseudo-espiritualista y demás perversidades del new-age, que no busca otra cosa más que fenómenos psíquicos o tangibles. No existe interés alguno por alcanzar otros niveles de realidad que están por encima del estado más bajo de manifestación.

Un abrazo!

Luz dijo...

Hola Saha!
Yo me encuentro en un término medio en este sentido.
Por un lado, creo que el culto al físico no es algo bueno, sobre todo cuando tanta gente se enferma y obsesiona por este tema.
Por otra parte, creo que es bueno cuidarse, y eso tiene que ver con el no abandonarse, con el cuidado de la propia persona, porque somos cuerpo y alma y debemos cultivar ambos.
Ni poco ni demasiado, todo es cuestión de medida, decía una canción...
Mi humilde opinión, claro.
Besos!!

Sahaquiel dijo...

Luz: En primer lugar, por algún motivo, me molesta que acorten mi nick de esa forma, pero por tratarse de usted, lo voy a dejar pasar.
No coincido plenamente con tu opinión, pero desde luego es muy respetable.
En la entrada aclaré que el ejercicio físico puede ser necesario, sobre todo para no caer en el otro extremo, que es el sedentarismo. Nuestra constitución es trinitaria, por lo tanto, además de cuerpo y Alma, como bien dijiste, también somos espíritu que es lo más importante.
Practicar deportes y demás actividades de ese tipo no son para nada necesarias y la mejor manera de cuidarnos creo que es no dejando de lado el camino interno hacia el centro de nuestro ser, buscando alcanzar los estados superiores.. Si interiormente estamos sanos, el cuerpo, por añadidura, también lo estará.
En otro orden de cosas, me parece absolutamente mediocre la manera en la que este apego a lo tangible se manifiesta en la cultura. Así vemos películas, canciones y poemas que parecen rendir un culto desmedido al cuerpo y al contacto carnal. El Amor es rebajado a lo vulgar, alejándose completamente del espíritu jugladoresco.
Gracias por el comentario.
Besos!

Sahaquiel dijo...

Quizá deba aclarar que el último párrafo del comentario anterior, no es parte de la respuesta al comentario de Luz. Es sólo una reflexión sobre un tema que, por razones de extensión, no fue incluido en la entrada original.

Luz dijo...

Ah...perdón por lo de "Saha" :S
¿Tendrá que ver con el fútbol el hecho de que no te guste que te llame así? :P
Je
Besote anti-depore! (cuak!)
L

Sahaquiel dijo...

jaja, era broma lo de nick..
No entendí qué tiene que ver eso con el fútbol, jeje.. Entiendo menos de fútbol que mi madre..

Besote! :)

Fab dijo...

me imagine,
uno de esos estadios para el futbol,
donde caben no se cuantas miles de personas, llenos como de costumbre,
con todos en meditación.

O que tal, antes de cada partido,
15 minutos antes , digo para equilibrar la cosa, el arbitro suena el primer silbido, o pitaso
a todos los espectadores y jugadores marcando 15 minutos devmeditacion masiva antes del encuentro.

Sahaquiel dijo...

Fab: Eso sí que cambiaría las cosas! :) Hasta me daría gusto visitar algún estadio.

Un gran abrazo!

Santiago dijo...

Es la primera vez que entro a tu blog, así que te voy a dejar un comentario: Estoy de acuerdo en lo que decis de que algunos, no todos, no generalizemos, les interesa más ver el partido del domingo que pensar en quien van a votar-

Con respecto al culto por el cuerpo, no es tan moderno: En los tiempos de la grecia antigua los griegos gustaban de mostrar sus cuerpos, porque pensaban que los dioses tenían cuerpo de hombre.

Me parece que no hay que ser tan apocaliptico con el porvenir del hombre, hay también muchas cosas buenas.

Saludos

Sahaquiel dijo...

Santiago: Bienvenido! Gracias por el comentario, pasá cuando gustes.

Es interesante lo que decís, y muy respetable, desde luego.

Depende de lo que entendamos por "antigua" Grecia... No creo que te refieras al período Prehelénico.
Es sabido que los signos del Kali Yuga comenzaron a manifestarse desde hace largo tiempo y, a pesar de lo que muchos creen, con el advenimiento de la "filosofía" como fin y no como medio para alcanzar la Sabiduría, la decadencia del pensamiento humano comenzó a cristalizarse. Es, por lo demás, evidente que el grado de degeneración alcanzado en la actualidad supera con creces a las más grandes abominaciones del pasado.
Estoy de acuerdo en que podemos encontrar muchas "cosas buenas"; paralelamente siempre existieron corrientes de ascenso y descenso, aunque por estos tiempos predomine la segunda. No estoy siendo fatalista ni "apocalíptico", sólo analizo, hasta donde mis limitaciones lo permiten, algunos hechos de la actualidad bajo la luz de los conocimientos que la Ciencia Sagrada nos legó en torno a la Ciclología.
Sobre este tema en particular, te recomiendo el siguiente enlace:

http://www.geocities.com/findeciclo/

Saludos! y gracias por la visita a mi humilde cantera!