"¿Por qué huís cobardemente? Triunfad sobre la tierra, que en el cielo veréis la recompensa" (Boecio)



lunes, 4 de junio de 2007

Amanecer




Éste es un breve fragmento* de uno de mis libros más apreciados. Un libro que me marcó a fuego, estableciendo un antes y un después en mi vida, como pocas cosas lo habían hecho hasta ese momento. Abrió mis ojos y me sacudió en el remolino de su sabiduría sempiterna. Un clásico de todos los tiempos, una obra inmortal, un paradigma imperecedero de la cultura universal: Fausto de Johann W. Goethe.

Sahaquiel

FAUSTO. -El pulso de la vida vuelve a latir fresco y reanimado al saludar con suavidad a la etérea aurora. Tú, Tierra, también fuiste constante esta noche, me diste aliento reviviendo a mis pies. Ya empiezas a rodearme de nuevo de deseo, estimulas y excitas la poderosa decisión de buscar constantemente una existencia mejor. Con la luz de la aurora se abre el mundo. En el bosque resuena una vida que emite mil voces. Del valle y hacia el valle surgen densos vahos de niebla, pero la claridad del cielo llega hasta el fondo. Los troncos y las ramas brotan renovados del aromático abismo en el que, hundidos, dormían. Un color tras otro va saliendo de las profundidades, y temblorosas perlas gotean sobre las flores y las hojas. Un paraíso se va creando a mi alrededor. ¡Mira arriba! Los gigantescos picos de las montañas anuncian ya la hora de la máxima solemnidad. Ellos podrán pronto disfrutar de la luz de lo eterno, que más tarde bajará hasta nosotros. Ya los verdes prados, que ofrecen bello marco junto a los Alpes, reciben la nueva luz y la claridad, que gradualmente va ascendiendo. ¡Ya aparece!, y ya estoy cegado. Me aparto con los ojos doloridos. Es como una esperanza anhelante que se abre paso, confiada, hacia el más alto deseo y halla abierta de par en par la puerta de la realización; pero desde esos fondos eternos se levanta una gran cantidad de llamas que nos deja atónitos. Quisiéramos encender la antorcha de la vida y nos rodea un mar de fuego, ¡y vaya fuego! ¿Es odio o amor? Con ardor nos rodean, alternando terriblemente, el dolor y el goce, de modo que de nuevo miramos a la Tierra para quedar ocultos por el velo más joven. ¡Quede entonces a mi espalda el Sol! Me paro a contemplar con creciente fascinación la catarata que atraviesa rápida el desfiladero. De salto en salto, forma ahora mil remolinos y luego se derrama en mil torrentes que borbotean lanzando al aire su espuma que cae sobre más espuma. Aprovechando esta caída, se tensa en bóveda, magnífico, el cambiante y permanente arco iris, tan pronto nítido como difuminado en el aire, que va difundiendo una lluvia fresca y olorosa. Con él se simboliza el esfuerzo del hombre. Reflexiona sobre éste y comprenderás que en el colorido reflejo de la luz está la vida.

*Este fragmento pertenece al Acto I de la Segunda Parte de la Tragedia.

5 comentarios:

Luz dijo...

"Es como una esperanza anhelante que se abre paso, confiada, hacia el más alto deseo y halla abierta de par en par la puerta de la realización; pero desde esos fondos eternos se levanta una gran cantidad de llamas que nos deja atónitos".
Me gustó mucho esa parte :) aunque fue muy difícil elegir...
Buenísimo el post!!
Besos!!!

Sahaquiel dijo...

Luz: A mí resultó difícil elegir este fragmento. Es que muchas veces abro ese libro "al azar" y me encuentro con frases y diálogos que invitan a una profunda reflexión..
Te cuento que al ser un libro clásico, hubiera sido fácil encontrar una versión digital para "copiar y pegar", pero decidí transcribirlo a mano por el placer que me provoca su lectura.
Me alegra mucho que te haya gustado! :)
Besos!!

Mahatma dijo...

Sahaquiel, muy bien elegido el fragmento. Y la plancha del Splendor Solis de Trismosin... sin palabras!

M.

Sahaquiel dijo...

Mahatma: Un detalle curioso, o quizá no tanto, es el tiempo que se tomó Goethe para desarrollar esta obra. Comenzó a escribir el libro en 1771 y culminó su Segunda parte en 1831, un año antes de su muerte. Es la obra de toda una vida. ¿Podemos pensar que escribía desde su propia experiencia a través de la via iniciática? ¿Es Fausto un reflejo de su propia vida?

El Splendor Solis es realmente hermoso.

Gracias por el comentario.

Un abrazo!

Mahatma dijo...

Sugestivo tu punto de vista. Una "obra" que refleja la vía iniciática de su autor... Sea como sea, es impresionante, una obra de arte.