"¿Por qué huís cobardemente? Triunfad sobre la tierra, que en el cielo veréis la recompensa" (Boecio)



jueves, 3 de mayo de 2007

Soledad.

A partir de lo comentado por Luz con respecto a la soledad, consideré oportuno compartir estos fragmentos de un artículo más extenso, publicado en su momento por el genial metafísico tradicionalista francés René Guénon (1886 - 1951).

"...el hombre es naturalmente llevado a sufrir miedo ante lo que no conoce o no comprende, y este miedo se convierte en un obstáculo que le impide vencer la ignorancia, pues le obliga a huir del objeto en presencia del cual la comprueba y al cual atribuye la causa, cuando en realidad esta causa no está sin embargo más que en sí mismo."

...

"Todavía sin embargo es necesario explicar más completamente cómo el miedo deriva de la ignorancia, tanto más cuanto que hemos tenido recientemente la ocasión de constatar un error bastante sorprendente: hemos visto atribuir el origen del miedo a un sentimiento de soledad, y ello en una exposición que se basaba en la doctrina vedántica, precisamente cuando ésta doctrina enseña expresamente que el miedo es debido al sentimiento de la dualidad; y en verdad, si un ser estuviera realmente solo, ¿de qué podría tener miedo?

Se dirá quizás que podría tener miedo de algo que hubiera en si mismo; pero esto implica la existencia en él, en su condición actual, de elementos que escapan a su propia comprensión, y en consecuencia de una multiplicidad no unificada.

El hecho de que se encuentre o no aislado, no cambia por otra parte nada y no interviene en modo alguno en semejante caso."

...

"Lo cierto es que el ser que padece miedo busca la soledad, pero precisamente para substraerse del miedo; adopta una actitud negativa y se "retracta" como para evitar todo contacto posible con lo que teme, y de allí proviene sin duda la sensación de frío y los demás síntomas fisiológicos que acompañan habitualmente al miedo. Sin embargo esta forma de defensa irreflexiva es ineficaz, pues no deja de ser evidente que, haga lo que haga una persona, no puede aislarse realmente del medio en el cual está situado por sus propias condiciones de existencia contingente, y en tanto se considere como rodeado por un "mundo exterior", le es imposible estar enteramente al abrigo de su alcance."

"La causa del miedo no es otra que la existencia de otros seres, que, en tanto que son otros, constituyen ese "mundo exterior", o de elementos que, aunque incorporados al propio ser, no son menos extraños y ''exteriores'' a su conciencia actual. Pero "el otro'' como tal no existe sino por efecto de la ignorancia, puesto que todo conocimiento implica esencialmente una identificación. Se puede decir entonces que más un ser conoce, menos existe para él lo "otro" y lo "exterior", y en igual medida, la posibilidad del miedo, posibilidad por otra parte totalmente negativa, que queda abolida por el conocimiento. Finalmente, digamos que el estado de "soledad" absoluta (kaivalya), que está más allá de toda contingencia, es un estado de pura impasibilidad."

No es mucho lo que se podría añadir a estas palabras tan claras e iluminadoras, que dejan entrever una y otra vez el sello inconfundible y la sabiduría magistral de este gran Iniciado.
A modo de breve comentario, podemos agregar que la angustia, provocada por el sentimiento ilusorio de soledad, será inevitablemente fuente de dolor y sufrimiento, en tanto y en cuanto, sigamos observando desde la multiplicidad originada por la dualidad. Muchas veces nos sentimos aislados, aún permaneciendo en medio de una multitud. Es un camino paradójico y difícil de sobrellevar cuando intentamos caminar por encima del alma de la sociedad, como diría José Ingenieros. En la soledad, podemos aprender a conocernos, reencontrarnos con nuestra esencia, purificarnos y ver la unidad oculta detrás del Todo. No obstante, considero que también puede ser, en cierta medida necesario, además del trabajo interno y la búsqueda de la auto-realización, encontrar a ese ser que complemente nuestra vida a través del Amor. Desde luego, no es una prioridad, ni mucho menos, pero sin duda es una materia que todavía queda pendiente.

3 comentarios:

Luz dijo...

Prioridad o no, a veces me hace falta :(
Igual me parece importante rescatar ese lado positivo que decís, en cuanto a la reflexión y la búsuqueda de la unidad.
Besos, Sahaquiel!!!

Sahaquiel dijo...

Y sí, claro que hace falta, a veces mucha. =\
Ahora estoy tranquilo, pero tengo mis días en los que siento que "algo está faltando". Es parte de nuestra naturaleza, no es algo de lo que podamos abstraernos.
Besos!!!

Mari dijo...

Hala, yo estoy rara, eh?
Entendí otra cosa:

nos da miedo la soledad porque dentro de nosotros está la esencia, desconocida y conocida al mismo tiempo. Y es fuerte encontrarse a sí mismo.

Che, es cierto que cuando uno ya está realmente contento estando solo, cuando uno está realmente bien, cuando uno no necesita a nadie, aparecen pares. O el Amor. Y con forma de ser humano, específicamente. Que también hay amor divino, y eso se siente...

Besuchis. (qué complicados son tus textos, me van a hacer salir jugo de mate de los sesos, y es que como tomo tanto mate digo yo que saldrá eso al exprimirlos...)