"¿Por qué huís cobardemente? Triunfad sobre la tierra, que en el cielo veréis la recompensa" (Boecio)



lunes, 31 de diciembre de 2007

Feliz Año Nuevo

Cúpula de la Iglesia del Santo Sepulcro, siglo XIII. Torres del Río (Navarra). Camino de Santiago. El cielo generador y sus proporciones armónicas actuando sobre el microcosmos.
Imagen tomada de C.U.R.A



--- Escuadra y Compás les desea, a quienes habitualmente dejan su huella este pequeño y humilde sendero, un 2008 colmado de felicidad. ---



Ahora bien, ¿cómo debemos entender la felicidad?
Hace poco leía en un
foro que "la persona más feliz será aquella que logre acumular más momentos felices en su vida". También es muy conocida la expresión de que "la felicidad consiste en pequeños momentos que se atesoran en la memoria para traerlos hacia nosotros cuando lo consideremos necesario", con todas sus variantes. Palabras con las que no coincido, en absoluto.
Es cierto que, en condiciones que podríamos llamar "normales", la felicidad no es un estado extático, permanente, inamovible en el que podamos situarnos de una vez y para siempre para no abandonarlo jamás. Parafraseando a Johann W. Goethe, "podemos soportarlo todo, excepto una sucesión de días anodinos", porque la vida precisamente está llena de contrastes, de luces y sombras, de avances y retrocesos, de ciclos que se repiten, a veces tortuosos, pero siempre necesarios. Encontrar el equilibrio es fluir en armonía con estas oscilaciones, es encontrar el ritmo propio de la vida. Pero, ¿de qué me sirve haber sido feliz ayer? ¿de qué me sirve haber sido feliz hace diez minutos? ¿de qué me sirve saber si mañana podré serlo? Lo esencial es vivir el presente, lo demás es una vana ilusión.

Transcribo unas palabras de Plotino, tomadas de las Enéadas, donde se analiza si la felicidad "se acrecienta con el tiempo":

"La felicidad ¿se acrecienta con el tiempo pese a que la felicidad es concebida siempre en dependencia del presente? Además el recuerdo de haber sido feliz nada puede influir , y el ser feliz no consiste en decirlo, sino en estar en una cierta disposición. Ahora bien, la disposición, como también la actividad de la vida, estriba en que esté presente.

Pero si, porque siempre estamos deseosos de vivir y estar activos, el conseguir tal deseo significara ser más feliz, en primer lugar, según eso, la felicidad de mañana sería mayor que la de hoy, y la siguiente siempre mayor que la antecedente, con lo que la felicidad no se medirá ya por la virtud. En segundo lugar, los dioses mismos serán ahora más felices que antes, con lo que su dicha no será todavía perfecta y nunca jamás será perfecta. Además, cuando el deseo consigue su objetivo, obtiene lo presente y siempre lo presente, y busca el que, mientras exista, posea la felicidad. Ahora bien, el deseo de vivir, puesto que busca el existir, será deseo de lo presente, si el existir está en lo presente. Y caso que desee lo venidero y lo sucesivo, desea lo que tiene y lo que existe, no lo pasado ni lo venidero: desea que exista lo que ya existe, buscando no que exista perpetuamente, sino que exista ya lo que ya está presente ."

[...]

"Y si alguno dijera que el recuerdo de las cosas pasadas, perviviendo en el presente, incrementa la dicha de quien haya vivido en la felicidad durante más tiempo, ¿qué querría decir con lo del recuerdo? Porque o es el recuerdo de la sabiduría habida anteriormente, de modo que lo que querría decir es que es más sabio y no se atendría a la hipótesis, o se referiría al recuerdo del placer, como si el hombre feliz necesitara de una buena sobredosis de gozo y no le bastara con el presente. Sin embargo, ¿qué puede tener de placentero el recuerdo de lo placentero? Por ejemplo, si se acordara de que ayer disfrutó de un buen plato (y aún sería más ridículo al cabo de diez años), y, tocante a la sabiduría, que el año pasado era sabio.

—Pero si el recuerdo fuera de las cosas excelentes, ¿cómo negar que, en este caso, tendría sentido?

—Pero eso es propio de un hombre que, en la actualidad, está falto de las cosas excelentes y que, por no tenerlas ahora, busca el recuerdo de las pasadas.

—Pero la prolongación del tiempo ocasiona numerosas acciones nobles, en las que no tiene parte el que es feliz por poco tiempo, si hay que llamar feliz en absoluto a quien no lo es gracias a que sus acciones nobles son muchas.

—Pero decir que la felicidad resulta de multitud de tiempos y de acciones, es constituir la felicidad como suma de los componentes ya no existentes, sino pasados, y de uno solo presente . Por eso hicimos depender la felicidad de lo presente y luego nos preguntábamos si es mayor felicidad el haber sido feliz por más tiempo. Esto es, pues, lo que hay que investigar: si la felicidad prolongada por mucho tiempo gana más por el mayor número de acciones. Pues bien, en primer lugar, es posible ser feliz aun sin haberse visto implicado en acciones, y no menos, sino más, que quien ha estado consagrado a la acción. En segundo lugar, las acciones no confieren bondad por sí mismas; son las disposiciones las que hacen buenas aun a las acciones; y el sabio cosecha el bien aun en la acción, no porque obre ni como resultado de lo accesorio, sino como resultado de lo que posee. Pues aun la salvación de la patria podría ser obra incluso de un hombre vulgar, y el sabio disfrutaría por la salvación de la patria aun siendo otro el salvador. No es, por tanto, la acción la causa del placer del hombre feliz; es la disposición la que es causa tanto de la felicidad como del deleite que pueda redundar de ésta. Poner la felicidad en las acciones, es ponerla en lo que es extrínseco a la virtud y al alma. Porque la actividad propia del alma consiste en pensar sabiamente y en actuar en sí misma sabiamente. Y en esto consiste el estado de felicidad."


miércoles, 26 de diciembre de 2007

Sobre Carboneros y Leñadores.

Como muchos sabrán, la Carbonería fue lo que podríamos llamar una "sociedad secreta" italiana fundada en Nápoles a principios del siglo XIX con objetivos meramente políticos, apoyándose en valores patrióticos y liberales.
Lo que aquí nos interesa realmente no es esta asociación, más allá de la importancia de sus logros en el terreno político-social, y por eso mismo contingentes, o de la relevancia de los personajes que formaron parte de ella, como el mismísimo Giuseppe Garibaldi, sino la naturaleza de la organización que la precedió, puesto que se trataría de una verdadera organización iniciática tradicional que más tarde, con el devenir cíclico terminaría cayendo en una completa degeneración.
"Parece que el antepasado del carbonarismo, nos informa el historiador de las religiones Serge Hutin, fue una sociedad completamente inofensiva: los Leñadores o Carboneros. Era una especie de Compagnonnage, que agrupaba, como su nombre lo indica, a los leñadores y otros trabajadores de los bosques, pero que admitía en su seno a hombres de todas las clases de la sociedad. Esta "Masonería forestal", cuyos lugares de reunión, o talleres, eran de preferencia al aire libre, daba lugar a ritos de iniciación, a signos y santo y seña, etc. Esa Sociedad cultivaba la beneficencia mutua, y también la diversión, la tranca alegría."[1]
Si analizamos la precedencia de los oficios, entre albañiles y carpinteros, de acuerdo a su antigüedad respectiva, podemos observar, siguiendo las palabras de René Guénon que "las construcciones, de manera muy general, fueron de madera antes de ser de piedra y ello es lo que explica que, en la India especialmente, no se encuentra ninguna huella de las que remontan más allá de cierta época. Tales edificios eran evidentemente menos duraderos que los construidos en piedra; también el empleo de la madera corresponde, entre los pueblos sedentarios, a un estadio de menor fijeza que el de la piedra, o, si se quiere, a un menor grado de "solidificación", lo que está muy de acuerdo con el hecho de relacionarse con una etapa anterior en el curso del proceso cíclico."[2]
Desde este punto de vista, podemos deducir que el trabajo del leñador es incluso anterior al de carpintero, y de ellos procederían los carbonarios, porque es evidente que en los bosques se ha comenzado por hachar leña antes de fabricar carbón con ésta.
Es interesante señalar, a propósito de esto, que Jean Palou sugiere que entre los leñadores podemos encontrar uno de los posibles orígenes del escocismo o, en otras palabras, los grados filosóficos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de la Masonería Especulativa.
De acuerdo a un relato tradicional, el rey Francisco I sorprendió una noche, en el bosque de Fontainebleau, una "venta" (reunión) de los "buenos primos carboneros" (así es cómo se llamaban entre sí) y que se sentó involuntariamente sobre el tronco del Padre Maestro (el lugar del presidente de la asamblea). Éste volviéndose a sus "buenos primos" intimidó al rey la orden de abandonar el lugar ocupado abusivamente, exclamando: "Charbonnier est Maìtre chez soi" (el carbonero es amo en su casa), fórmula acuñada luego como proverbio. Luego, el padre maestro, a pedido del propio rey, lo habría iniciado en los ritos de los carbonarios. Esto explicaría por qué el rey hizo promulgar cierto número de ordenanzas favorables a los habitantes de los bosques.[3]
A pesar de haber sido evidentemente una iniciación de oficio, la presencia del Rey parece indicar que se trataría quizá de una iniciación Kshatriya propiamente dicha, con todo lo que esto implica.

A continuación transcribo un pequeño fragmento más que sugerente de un antiguo "Ritual de los Buenos Compañeros Leñadores de la Selva de la Reunión de Macon"[4] que data de 1751, época en la que, cómo podemos suponer, aún se conservaban vestigios claramente reconocibles de su carácter iniciático.

P.: ¿Adónde habéis sido elevado?
R.: A la sala de honor del buen compañero leñador.
P.:¿Cuál es la causa por la que habéis sido elevado a maestro?
R.: Es el pan y el vino de la hospitalidad que fue ofrecido el día de mi aceptación como maestro en la Sala de Honor del buen compañero leñador.
P.: ¿Dónde está vuestro padre?
R.: Se elevan los ojos al cielo.
P.: ¿Dónde está vuestra madre?
R.: Se bajan los ojos a la tierra.

¿No hay algo que resulta inevitablemente familiar en todo esto? Notemos que se encuentra implícita, en los movimientos rituales, la conocida expresión "el cielo es su padre, la tierra es su madre". A este propósito, René Guénon nos confirma que "tal es la fórmula iniciática, siempre idéntica a sí misma en las circunstancias más diversas de tiempo y lugar".[5]

[1] Serge Hutin, Las Sociedades Secretas.
[2] René Guénon,
Estudios sobre la Francmasonería y el Compañerazgo II
[3] Jean Palou,
La Francmasonería
[4] Éste ritual se encuentra en su totalidad en Jean Palou,
La Francmasonería.
[5] René Guénon,
La Gran Tríada.

martes, 25 de diciembre de 2007

Felicidades

Feliz Navidad para todos.


Sepan disculpar el bloqueo mental que me impide seguir adelante con el blog.
Saludos

lunes, 3 de diciembre de 2007

Regreso y Recreo.

Después de sufrir la trágica pérdida de mi antigua PC, estoy de regreso y con muchas ganas de actualizar este pequeño espacio.
En esta ocasión y como no se me ocurría nada interesante para compartir voy a hacer una pequeña excepción a la coherencia que procuré mantener durante largo tiempo en el blog.
A pedido del señor Mahatma voy a seguir una suerte de cadena denominada Meme y que consiste más o menos en escribir una lista de ocho cosas que la mayoría de los bloggers no conozcan.

1º Tengo pelo largo y si bien, desde hace un buen tiempo, tengo pensado cortármelo, aún no termino de decidirme.. [Mahatma, si querés que te guarde algo para la peluca, vas a tener que hacer cola porque ya me lo encargaron.]
2º Judas Priest es mi banda preferida y pude verlos en vivo en el Monsters Of Rock del 2005 en el Estadio de Ferro. En este momento estoy escuchando el disco Screaming For Vengeance de 1982, lo más cercano a un orgasmo musical, si es que tal cosa es posible.
3º No me gusta el fútbol, pero si alguien me pregunta digo que soy hincha de Boca. Eso me ahorra tener que dar muchas explicaciones inútiles.
4º La película animada de Disney, "El Pato Donald en el País de las Matemágicas" fue lo primero que despertó mi interés por Pitágoras; en un principio sólo por sus aportes a la matemática, luego por sus aspectos iniciáticos. Si prestan atención, en el corto podemos encontrar ciertos guiños tradicionalistas y simbólicos, seguramente por el carácter iniciático del viejo Walt...
5º Cuando era niño le temía a los payasos. Todo comenzó con una traumática visita al circo y a partir de ese momento, mis padres me amenazaron con llevarme de nuevo si no me comportaba como debía.
6º Hice terapia y psicoanálisis (no precisamente por los payasos) durante un par de años y sólo me sirvió para darme cuenta de las grandes limitaciones de dichos métodos.
7º Cuando comienzo a leer un cuento de Lovecraft tengo que terminarlo en el día, no puedo dejarlo para otro momento.
8º Desearía poder escribir mejor.

Espero que nadie se ofenda por no haber seguido otra cadena antes y no se ilusionen con verme hacer este tipo de cosas con mucha frecuencia.


Abrazos para todos.

jueves, 18 de octubre de 2007

El Escudo de Aracena: refutaciones a una interpretación ocultista neognóstica

Transcribo parte de un artículo publicado el pasado 12 de Octubre en el Boletín Temple, una publicación de Templespaña, sociedad de estudios medievales y templarios.
Aquí, el historiador y presidente de la junta directiva de dicha sociedad, Fernando Arroyo Durán, expone una refutación a la disparatada "interpretación" simbólica, del maravilloso Escudo de Aracena, perpetrada por el pseudo maestro -y agente de la contra-iniciación- Víctor Manuel Gómez Rodríguez, mejor conocido como Samael Aun Weor.
Para quienes no lo conozcan, este singular personaje fue fundador de al menos cinco instituciones neognósticas, entre ellas el Movimiento Gnostico, la Iglesia Gnóstica, el Instituto de la Caridad Universal o la Asociación Gnóstica de Estudios de Antropología y Ciencia, este personaje escribió su prolífica obra bajo el seudónimo de Samael Aun Weor porque —según decía— ése era el nombre de su “Real Ser”, su parte divina y el elemento espiritual común a sus sucesivas reencarnaciones, entre las que se contarían Julio César, Thomas de Kempis, etcétera. El propio Gómez Rodríguez explica en su libro La Revolución de Bel que el significado de su nombre espiritual “Aun Weor”, expresa el “Verbo de Dios”. [...] Entre sus muchos títulos autoproclamados, figuran grandilocuencias tales como Logos Planetario de Marte, Gran Avatar de la Era de Acuario, Buddha Maitreya, Lama de la Orden Sagrada del Tíbet, Quinto Ángel del Apocalipsis, Señor de la Fuerza o Cristo Rojo de Acuario. Ante este tenor, más parecieramos estar ante un perturbado con aires de grandeza que ante un gran manipulador de “masas con escasa tendencia a la reflexión”…[1] A pesar las pomposas denominaciones su doctrina poco tenía que ver con el gnosticismo cristiano original, constituyendo en realidad un sincretismo desmesurado que sólo sirve para mantener y/o acrecentar la confusión general. Pero este es tema para otro post...
Volviendo al trabajo que nos ocupa, cabe señalar que Fernando Arroyo Durán en determinados puntos parece no penetrar totalmente en la profundidad esotérica de algunos símbolos concretos y además comete ciertos errores al utilizar frases como "simpleza masónica" con poco o ningún criterio, pareciendo no comprender en absoluto los alcances de esta Tradición...
No obstante, el artículo en cuestión no deja de ser sumamente recomendable y enriquecedor puesto que arroja luz sobre el verdadero sentido tradicional (cristiano) de esta bella construcción simbólica.

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Escudo de Aracena (click en la imagen para ampliar)

El escudo de la villa de Aracena, según algunos comentaristas, luce una cruz que por su morfología (tipo griega entre patada y trebolada) podría considerarse templaria. No nos parece que tal cosa sea así, ni que tal hecho tenga sentido o relevancia en el contexto de lo que se representa.

Evidentemente, la heráldica de la villa alude a su historia y reconquista por los cristianos, aunque debido seguramente a la influencia intelectual de Arias Montano en el lugar (hay quienes le atribuyen la autoria del escudo), el blasón presenta rasgos de una riqueza simbólica muy profunda y que desde luego trasciende el mero sentido historicista y a los patrones del arte heráldico, mas en modo alguno al imaginario propio de la simbología mística y la emblemática cristiana.

A continuación se expondrá una interpretación simbólica del maravilloso escudo de la villa de Aracena hecha por el neognóstico contemporáneo Samael Aun Weor (en rojo) y las refutaciones que, ante semejante cúmulo de errores y disparates, nos hemos visto obligados a hacer (en negro). Advertimos, eso sí, que no se hará una descripción heráldica ni se usará por tanto necesariamente una terminología característica a la hora de referirnos a los distintos elementos, figuras, señales, piezas o colores, pues lo que nos interesa en este caso es hacer pedagogía del sentido, no del formalismo. Y digo bien “nos interesa”, no por un modo de hablar mayestático, sino en reconocimiento a las valiosas contribuciones de Raúl Riesco Martínez, que finalmente me han servido para consolidar la interpretación simbólica que aquí presentamos a modo de refutaciones.

SAW: “El simbólico escudo de Aracena, España; compuesto acaso por el propio don Benito o por sus antecesores templarios, es un compendio magistral de heráldica que encierra en sí mismo todo el magisterio del fuego”.

REFUTACIÓN: No existe constancia de que fuese don Benito (Arias Montano) o los templarios los autores del escudo de la villa de Aracena. Lo que encierra este compendio magistral de heráldica es un “escudo de soberanía” redondo, alusivo a la monarquía, a la virtud, a la iniciación real y a la mística mariana, como se podrá ver más adelante.

SAW: Ese magistral compendio, consta realmente de tres cuarteles, separados algo así como por una “Tau templaria”, formada por un trono horizontal de nubes, al que se sube por el palo vertical de dicha “Tau”, formado a su vez por una espada y un bastón simbólicos, unidos por cinco travesaños o peldaños de otras tantas coronas de príncipes, coronas mundanales, coronas pasionales, coronas vanas, que el aspirante debe pisotear para escalar aquel trono celeste sobre el que solo se ve, entre nubes, una puerta herméticamente cerrada, “porta coeli”; sin duda, hacia la que se dirige una mano misteriosa armada de una llave o clave, guardadora del gran secreto de la Iniciación en los misterios del Reino, cerrados por aquella puerta mística.
R: Hablando en propiedad, no estamos ante un escudo cuartelado, en todo caso partido en dos (división Cielo y Tierra). No hay por tanto cuarteles separados, ni “algo así” como una “Tau templaria”, sino una figurada A (la escalera), en referencia a la inicial del nombre del personaje histórico al que se dirige y dedica el escudo: Alfonsus X Castellae Rex (de ahí que ocupe el centro del campo), Rey Sabio, hijo de Santo, reconquistador de tierras al infiel, aspirante al trono del Sacro Imperio y devoto de María... Y además de todo eso, responsable último de que la villa de Aracena se recuperase definitivamente para la Cristiandad.

Hay, efectivamente, una espada y un bastón de mando, atributos de poder de la realeza. Y es que la escala mística de un soberano, aspirante al trono del Sacro Imperio y al solio celeste, sólo puede estar formada por la espada del guerrero o cruzado [símbolo del estado militar y de su virtud, la bravura, así como de su función, el poderío; amén de símbolo del Verbo, de la Palabra (Mt 10, 34; Ap 1, 16)] y la vara o bastón que se convierte en cetro, símbolo de soberanía, poder y mando, tanto en el orden intelectual y espiritual como en la jerarquía social. Sostén, defensa, guía… es la vara que simboliza asimismo al Sabio, al Maestro indispensable en la iniciación, vara florida de Aaron que evoca a San José. [Según la tradición hagiográfica de la Sagrada Familia, mientras José estaba en el templo en profunda oración junto a los otros jefes de las doce familias para encontrar esposo a María, la vara seca que sostenía entre sus manos floreció. De ahí que en la iconografía cristiana del Pesebre o Belén, San José simbolice la figura del maestro espiritual, que es padre pero no el Padre verdadero, y por ello se mantiene en un segundo plano con respecto a la Madre, que es Madre de Dios (Theotokos). “Su vara florida expresa la posición axial del maestro, la autoridad que de ella dimana, y la regeneración o floración que su presencia determina en el corazón del hijo espiritual” (cf. J. Chevalier y A. Gheerbrant: Diccionario de Símbolos, Barcelona, 2003; p.182)]

Hay también, efectivamente, cinco coronas a modo de travesaños o peldaños, pero no con el objeto de que “el aspirante” las deba “pisotear para escalar aquel trono celeste” (idea antitradicional y contrainiciática propia de la masonería ilustrada, pero absolutamente extemporánea en el blasón hispánico que nos ocupa, menos aún si su autor hubiera sido, como se apunta, un capellán real como Benito Arias Montano). Cinco peldaños que no son “coronas de príncipes, coronas mundanales, coronas pasionales, coronas vanas”, sino las cinco coronas que recibe como armas Alfonso X el Sabio como monarca de cinco estados o reinos hispanos (Castilla, León, Sevilla, Murcia y Jaén o Sanctum Regnum).

No hay en el escudo un “trono horizontal de nubes”, en todo caso el solio celeste o Trono estará tras la puerta una vez haya sido abierta (Ap 4, 1). Aquí lo que hay es la bóveda celeste envuelta en nubes.

En cuanto a la “mano misteriosa” que se dirige armada de una llave o clave hacia la “puerta herméticamente cerrada” o “porta caeli”, no tiene mayor misterio en el escudo que nos ocupa que ser la mano de San Pedro, guardián de las puertas del Cielo, encargado de abrir las puertas del Cielo a aquellos que creen en el Evangelio; “Tú eres Pedro y yo te daré las llaves del Reino de los cielos” (Mt 16, 19).

SAW: El cuartel de la izquierda ostenta maravilloso una almenada torre, semejante a la del escudo cardenalicio del obispo Moya; torre de la que sale resplandeciente un torrente espléndido de agua viva (el ens séminis).

R: Lo más que pudo tener el obispo y fraile franciscano Juan de Moya de la Torre, OFM (1799-1801), natural de la villa de Aracena y confesor del rey Carlos IV, es un escudo arzobispal, no cardenalicio, dignidad que no llegó a ostentar.

El cuanto al “resplandeciente” y “espléndido” torrente de “agua viva” o “ens seminis”, la verdad es que no hemos logrado alcanzar a ver en el escudo de Aracena ningún “resplandeciente y espléndido torrente de agua viva” por ninguna parte. Suponemos que se trata de un lapsus propio de quien se dedica a cultivar la imaginación de forma tan calenturienta. Porque mente calenturienta ha de tener quien ve “resplandecientes y espléndidos torrentes de semen (ens seminis)”, donde ni siquiera hay un ínfimo chorro de líquido de ninguna clase.

Si la torre-fortificada es efectivamente igual a la del obispo Moya, y aparece erigida sobre la roca, si no hay extrañas substancias fluidas por ninguna parte, bien podría pensarse que simboliza la Iglesia (Mt 16, 18), la cual, como cuerpo místico de Cristo o comunidad universal de los creyentes, representa el principal apoyo en la Tierra para todo aspirante a alcanzar el trono celestial (y en el caso de Alfonso X, apoyo indispensable para sus aspiraciones imperiales).

SAW: En el cuartel de la derecha se ven siempre, unos deliciosos Campos Elíseos con la propia diosa Eva, Vesta, Hestia o la tierra, coronada de flores y de frutos bajo un árbol paradisíaco.

R: No parece que el campo del escudo muestre una escena de los Campos Elíseos, que en la mitología griega era una sección subterránea sagrada delos Infiernos. Aunque en medio de paisajes verdes y floridos, las sombras de los hombres virtuosos y los guerreros heroicos llevaban una existencia dichosa en el Eliseo, tal era el marco donde se desarrollan los Diálogos de los muertos. No parece que nada de esto evoque el escudo de Aracena.

Mezclar en los Campos Eliseos a la diosa clásica del «fuego del hogar» (Hestia-Vesta), con el ancestral culto a la Madre Tierra y con Eva (dando además a esta la condición de diosa), es plantear una asociación cultual absolutamente sincrética.

No ha de ser precisamente Eva coronada de flores y de frutos bajo un árbol paradisíaco (Árbol del Edén o de la Sabiduría) la mujer que aparece en el escudo, porque no es precisamente Eva la que puede mostrar la vía hacia los Cielos ni hacia la Sabiduría. Será en todo caso la Virgen María —con su manto azul característico—, llamada Scala Dei y Porta Caeli por los Santos Padres, porque por medio de María Dios ha bajado del Cielo y por medio de María los hombres suben al Cielo (cf. Himno Ave, maris stella... felix caeli porta; San Bernardo: In vigilia Nativit. Domini. Sermo 3 n. 10: “Nada ha querido Dios que tengamos que no pase por las manos de María”).

En las Odas de Salomón la imagen de la corona está indisolublemente ligada a la del Paraíso, ya que “el propio Árbol de la Vida provee los materiales de que está hecha la corona” (J. Chevalier y A. Gheerbrant: op. cit.; p.349).

Cuando la Iglesia dice que esta Reina incomparable —de ahí que vaya coronada— es la “Puerta del Cielo” y la “Ventana del Paraíso” y la “Escala celeste” y la “Escala de los pecadores” (cf. San Pedro Damián: Sermo 46: “fenestra caeli, ianua paradisi..., scala caelestis”; San Bernardo: In Nat. B. M. V. sermo de aquaeductu n. 7: “scala peccatorum”), nos enseña con esas palabras que todos los elegidos, justos o pecadores, entran en la mansión de la gloria por su mediación. María es por tanto, después de Jesucristo, en quien debe ponerse toda confianza y esperanza de eterna Salvación: Haec peccatorum scala, haec mea maxima fiducia est, haec tota ratio spei meae (San Bernardo); Unica peccatorum advocata, portus tutissimus, naufragantium omnium salus (San Efrén); Peccatorem quantumlibet foetidum non horret... donec horrendo Judici miserum reconciliet (San Bernardo).

María muestra la escala mística, porque Ella misma es la Scala Dei; y se representa como vendimiadora, porque se escenifica la festividad del nacimiento del Niño de Madre Virgen, que astronómicamente coincide con la situación en que se producía el orto crepuscular de la constelación de Virgo y que anunciaba los frutos de la recolección (sarmiento = Hijo de la Virgen, dado a Luz como nueva cosecha de mieses y frutos).

La supuesta “cruz templaria” que parece flotar frente a Ella, es una estrella, Vendimiatrix (constelación de Virgo); aunque también es una flor (Rosae Mystica) y una Cruz.

La hermenéutica cristiana es prolija a la hora de presentar a la Virgen vendimiadora, pues el mismo Reino de Dios es designado como Viña (Mt 21, 28-46): Jesús, su hijo, proclamado como la “verdadera vid” (Jn 15, 1ss); el significado y el papel que asume la presencia de la Virgen en las bodas de Caná, que se manifiesta cuando llega a faltar el vino. En este episodio, San Juan presenta la primera intervención de María en la vida pública de Jesús y pone de relieve su cooperación en la misión de su Hijo (Jn 2, 1-7)… “¡Dentro de ti, las uvas que maduraron en la viña de María, fueron exprimidas en el Cáliz de la Salvación!” (San Efrén, el Arpa del Espíritu Santo).

SAW: En torno del maravilloso escudo, resplandece gloriosamente aquella frase latina que dice: “HAC VIA ITUR AD ASTRA”; “esta es la vía que hacia los cielos conduce”.

R: Efectivamente.

SAW: El escudo entero es el símbolo de la Tau sexual, cuyo travesaño horizontal está formado por nubes de misterio, ocultando el estrecho sendero que a la verdad conduce y cuyo travesaño vertical es una penosa escala, apoyada en la espada flamígera y en el cetro o bastón del dominio sobre nuestras pasiones.

R: No hay “espadas flamígeras” por ninguna parte ni bastones de “dominio de nuestras pasiones”, sino atributos regios; y mucho menos hay una “Tau sexual”. Confunde claramente la Tau o signo de los elegidos de Dios (Ez 9, 3-6), utilizada como emblema crucífero por franciscanos, antonianos y templarios, con el Tao de la filosofía china y las teorías sexuales modernas, que confluyen en el hecho de que el objetivo en la relación sexual no debe ser ni el orgasmo ni la eyaculación (enseñanza fundamental del corpus doctrinal de Samael Aun Weor y sus seguidores neognósticos).

SAW: Cinco coronas principescas que para subir por la escala hay que hollar a guisa de peldaños, nos recuerda que en el ascenso por todos los grados esotéricos de las cinco iniciaciones del fuego, debemos pisotear toda grandeza, toda ambición humana, hasta llegar, escala arriba, hasta la puerta cerrada, -porta coeli- cuya llave mágica solo el Maestro puede entregarnos.

R: Simpleza masónica, delirios surgidos en el decimonónico “atanor” donde se mezclan ideas liberales, antimonárquicas y anticlericales propias de la Ilustración francesa con desvaríos ocultistas, teosóficos y pseudoalquimistas.

El significado, como ya se ha expuesto, es mucho más sencillo y sublime a la vez: coronas regias de un aspirante al trono del Sacro Imperio a modo de escala, vía de la virtud de María; llaves del Cielo de San Pedro; solio celeste reservado al Rey Sabio, autor de las Cantigas de Santa María, que, antes que cualquier otro título, quiso ser recordado como “el Trovador de la Virgen”...

Desde este enfoque hay que leer y comprender los textos del Apocalipsis y el significado de las coronas depositadas delante del Trono de Dios (Ap 4, 4-10), donde Cristo aparece como soberano, coronado como el propio Dios (Ap 14, 14). Pues sólo Dios, el Soberano Supremo, puede coronar a los hombres y a los pueblos con sus bendiciones (Ez 16, 12; Is 62, 3).

SAW: A la izquierda y derecha de dicho palo vertical de la “Tau” sexual, quedan respectivamente el castillo de la Joyosa guardada, hablando al estilo caballeresco, del que brota el torrente de agua viva –ens séminis-, que fecunda al mundo.: EGO SUT RESURRECTIO ET VITA, y los campos Elíseos donde Ceres, la Madre Tierra, aparece coronada de flores y de frutos.

R: A izquierda y derecha de la escala en forma de A (escala mística de rey Alfonso X el Sabio), no quedan el castillo de Lanzarote “la Joyosa Guarda” de las leyendas artúricas, sino, hablando al verdadero estilo caballeresco, el bastión-atalaya erigido sobre la roca, la Iglesia, la Torre de David de las Letanías de la Virgen, que así es llamada la Madre Dios… Pues multitud son ejemplos en los que la exégesis tradicional aplica los mismos símbolos bíblicos a la Iglesia y a María (la nueva Eva; el Edén; el árbol del Paraíso, cuyo fruto es Jesús; el Arca de la Alianza; la Escala de Jacob; la puerta del Cielo; el Vellón de Gedeón; el Tabernáculo; el Trono de Salomón; la Ciudad Mística de Dios; la Mujer fuerte de los Proverbios; la Esposa ataviada para recibir al Esposo; la enemiga de la Serpiente; la mujer vestida del Sol del Apocalipsis; la Sabiduría...).

Ningún “torrente de semen” brota de semejante castillo de pureza virginal, salvo a ojos de una mente enferma llegada al extremo de asociar el ens seminis con la Fe o Agua Viva propuesta en el Evangelio: “Dixit ei Iesus: Ego sum Resurrectio et Vita, qui credit in me et si mortuus fuerit vivet” (Jn 11, 26).

SAW: El simbólico escudo de Aracena, es absolutamente sexual. En conexión del phalo y el útero, se halla la clave de todo poder.

R: Sin comentarios.

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[1] Fernando Arroyo Durán, art. cit.


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lunes, 24 de septiembre de 2007

Risa Sagrada

Cuando hablamos de las sucesivas etapas que debemos transitar en el camino iniciático, en la búsqueda de una conexión con la verdadera Espiritualidad, se suele dejar de lado un aspecto importante y, en determinadas circunstancias, necesario para encontrar el equilibrio y la armonía en nuestro trayecto. No debemos olvidarnos del sentido del humor, una maravillosa herramienta que nos impulsará ineludiblemente hacia los dominios de la risa; ese bálsamo prodigioso que cura las heridas, que nos libera de tensiones y de estados nebulosos de la mente. La risa no se puede forzar, surge cuando se rompe una estructura lógica y permite detener la identificación con elementos propios de nuestra contingente individualidad y, por lo tanto, ilusorios. El sentido del humor está presente en grandes Tradiciones y desempeña un papel de relativa importancia en la transmisión de ciertas enseñanzas. Recordemos, por citar sólo un ejemplo, las increíbles ocurrencias del Mulá Nasrudin y reflexionemos sobre la sabiduría implícita en estos cuentos breves y graciosos.

Esto es lo que dice Federico González en El Tarot de los Cabalistas:

El sentido del humor

Es importante indicar que en los arduos trabajos a que se ve ceñido un alquimista, puede éste contar con un bálsamo catártico a veces tan purificador como la penitencia. Nos referimos expresamente al "sentido del humor" que es un auxilio y un refugio y más que eso aún: una energía benéfica y también disolvente que viene a confortarle y por sobre todo a auxiliarle en momentos en que es sumamente difícil enfrentar determinadas concepciones y modos de actuar generalizados, los que a veces tocan lo grotesco o rayan en un delirio estrafalario. Muchas situaciones de la vida pueden ser llevadas más levemente con "sentido del humor", y ese mismo sentido enmienda ciertos entuertos y gruesos laberintos en los que podríamos perdernos. Dentro de la gravedad y solemnidad de los temas y la realización que proponen los naipes del Tarot el no tomarse en "serio" en determinados momentos, ni a nosotros ni a nuestra problemática, produce una inmediata levedad que nos reubica en nuestro camino. Esta es una manera sencilla y útil de poder sobrellevar determinados excesos y pesadeces que al emanar de nosotros mismos pueden ser combatidos gracias a la liviandad y ligereza de una actitud por momentos humorística. De otro lado es claro que no se trata de ir ahogándose contínuamente en buches de risa. Pero a veces es sumamente reconfortante la alegre y sonora explosión de unas carcajadas oportunas.

De hecho, muchos iniciados toman las formas de verdaderos bromistas, como lo señala René Guénon en "Initiation et Réalisation Spirituelle", aunque este modo, de apariencia extraña para los prejuicios y aspiraciones de la clase media y del mercado de consumo, no sea del todo bien recibido, así como tampoco las concepciones de un mago y el comportamiento chamánico, los que no suelen ser del gusto del mundo oficial.

El maestro del Tarot hereda los alegres colores de los naipes y las actitudes despreocupadas, o por ventura desenfadadas, de El Mago y El Loco, más mercuriales que saturninas, gestos emparentados con los juglares y trovadores medioevales de la Provenza –y también de Italia y España–, una de cuyas ciudades más importantes, Marsella, nos legó la baraja esotérica.

Ahora me pregunto, ¿sirve de algo la negación, muchas veces forzada, de la risa -o de causas que llegarían a provocarla- en situaciones graves, adversas o inesperadas que podrían hundirnos en la melancolía y la desesperación? Parece ser que la sociedad acepta como norma general evitar determinantemente la risa en momentos donde sólo está permitido llorar o lamentarse por cuestiones de difícil o imposible solución...

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Isis y Tifón

Atanasius Kircher, Isis según la descripción de Apuleyo. 1652

Transcribo un pequeño y sugerente fragmento del Capítulo 40 del clásico Isis y Osiris, considerado como parte de la tradición hermética, del historiador y filósofo neoplatónico Plutarco. Aquí vemos como Isis, luego de derrotar a su adversario, Tifón [1], decide dejarlo con vida, pues como principio destructor es necesaria su existencia en el mundo para asegurar la eterna renovación de todo lo manifestado por el principio creador.

"Cuando Isis hubo recobrado a Osiris y hubo activado el crecimiento de Horus desarrollando sus fuerzas por medio de exhalaciones, brumas húmedas y nubes, triunfó sobre Tifón, pero no le hizo perecer. En su calidad de soberana, diosa de la Tierra, no aniquiló por completo el elemento opuesto a lo húmedo; se contentó con desatarle, dejándole escapar, deseando, ante todo, mantener el equilibrio del mundo, porque el universo no estaría completo si el principio ígneo faltase y desapareciese".

[1] Tifón es el nombre con el que Plutarco designa a Set por su clara correspondencia con el dios griego.

martes, 4 de septiembre de 2007

La rosa de Paracelso.

Este es un breve cuento de Jorge Luis Borges; bello, mágico, sublime, impactante, como sólo su pluma podía concebirlo. Aquí, el autor, deja entrever parte de su interés por temas tradicionales y metafísicos y su sincera fascinación por el simbolismo.
El texto está inspirado en la singular y polémica figura del suizo Theophrastus Philippus Aureolus Bombastus von Hohenheim, mejor conocido como Paracelso (1493 - 1541), célebre médico, alquimista y filósofo hermético.

La Rosa de Paracelso.

De Quincey, Writings, XIII, 345

En su taller, que abarcaba las dos habitaciones del sótano. Paracelso pidió a su Dios, a su indeterminado Dios, a cualquier Dios, que le enviara un discípulo. Atardecía. El escaso fuego de la chimenea arrojaba sombras irregulares. Levantarse para encender la lámpara de hierro era demasiado trabajo. Paracelso, distraído por la fatiga, olvidó su plegaria. La noche había borrado los polvorientos alambiques y el atanor cuando golpearon la puerta. El hombre, soñoliento, se levantó, ascendió la breve escalera de caracol y abrió una de las hojas. Entró un desconocido. También estaba muy cansado. Paracelso le indicó un banco; el otro se sentó y esperó. Durante un tiempo no cambiaron una palabra.
El maestro fue el primero que habló.
-Recuerdo caras del Occidente y caras del Oriente -dijo no sin cierta pompa-, No recuerdo la tuya, ¿Quién eres y qué deseas de mí?
-Mi nombre es lo de menos -replicó el otro-, Tres días y tres noches he caminado para entrar en tu casa. Quiero ser tu discípulo. Te traigo todos mis haberes.
Sacó un talego y lo volcó sobre la mesa. Las monedas eran muchas y de oro. Lo hizo con la mano derecha. Paracelso le había dado la espalda para encender la lámpara. Cuando se dio vuelta advirtió que la mano izquierda sostenía una rosa. La rosa lo inquietó.
Se recostó, juntó la punta de los dedos y dijo:
-Me crees capaz de elaborar la piedra que trueca todos los elementos en oro y me ofreces oro. No es oro lo que busco, y si el oro te importa, no serás nunca mi discípulo,
-El oro no me importa -respondió el otro-, Estas monedas no son más que una parte de mi voluntad de trabajo. Quiero que me enseñes el Arte. Quiero recorrer a tu lado el camino que conduce a la Piedra.
Paracelso dijo con lentitud:
-El camino es la Piedra. El punto de partida es la Piedra. Si no entiendes estas palabras, no has empezado aún a entender. Cada paso que darás es la meta.
El otro lo miró con recelo. Dijo con voz distinta:
-Pero, ¿hay una meta?
Paracelso se rió.
-Mis detractores, que no son menos numerosos que estúpidos, dicen que no y me llaman un impostor. No les doy la razón, pero no es imposible que sea un iluso. Sé que "hay" un Camino,
Hubo un silencio, y dijo el otro:
-Estoy listo a recorrerlo contigo, aunque debamos caminar muchos años. Déjame cruzar el desierto. Déjame divisar siquiera de lejos la tierra prometida, aunque los astros no me dejen pisarla. Quiero una prueba antes de emprender el camino,
-¿Cuándo? -dijo con inquietud Paracelso.
-Ahora mismo -dijo con brusca decisión el discípulo.
Habían empezado hablando en latín; ahora, en alemán.
El muchacho elevó en el aire la rosa.
-Es fama -dijo- que puedes quemar una rosa y hacerla resurgir de la ceniza, por obra de tu arte. Déjame ser testigo de ese prodigio. Eso te pido, y te daré después mi vida entera.
-Eres muy crédulo -dijo el maestro- No he menester de la credulidad; exijo la fe.
El otro insistió.
-Precisamente porque no soy crédulo quiero ver con mis ojos la aniquilación y la resurrección de la rosa.
Paracelso la había tomado, y al hablar jugaba con ella.
-Eres crédulo -dijo-. ¿ Dices que soy capaz de destruirla?
-Nadie es incapaz de destruirla -dijo el discípulo.
-Estás equivocado. ¿Crees, por ventura, que algo puede ser devuelto a la nada? ¿ Crees que el primer Adán en el Paraíso pudo haber destruido una sola flor o una brizna de hierba?
-No estamos en el Paraíso -dijo tercamente el muchacho-; aquí, bajo la luna, todo es mortal.
Paracelso se había puesto en pie.
-¿En qué otro sitio estamos? ¿Crees que la divinidad puede crear un sitio que no sea el Paraíso? ¿Crees que la Caída es otra cosa que ignorar que estamos en el Paraíso?
-Una rosa puede quemarse -dijo con desafío el discípulo.
-Aún queda fuego en la chimenea -dijo Paracelso-. Si arrojaras esta rosa a las brasas, creerías que ha sido consumida y que la ceniza es verdadera. Te digo que la rosa es eterna y que sólo su apariencia puede cambiar. Me bastaría una palabra para que la vieras de nuevo.
-¿Una palabra? -dijo con extrañeza el discípulo-. El atanor está apagado y están llenos de polvo los alambiques. ¿Qué harías para que resurgiera?
Paracelso le miró con tristeza.
-El atanor está apagado -repitió-- y están llenos de polvo los alambiques. En este tramo de mi larga jornada uso de otros instrumentos.
-No me atrevo a preguntar cuáles son -dijo el otro con astucia o con humildad.
-Hablo del que usó la divinidad para crear los cielos y la tierra y el invisible Paraíso en que estamos, y que el pecado original nos oculta. Hablo de la Palabra que nos enseña la ciencia de la Cábala.
El discípulo dijo con frialdad:
-Te pido la merced de mostrarme la desaparición y aparición de la rosa.
No me importa que operes con alquitaras o con el Verbo.
Paracelso reflexionó. Al cabo, dijo:
-Si yo lo hiciera, dirías que se trata de una apariencia impuesta por la magia de tus ojos. El prodigio no te daría la fe que buscas: Deja, pues, la rosa.
El joven lo miró, siempre receloso. El maestro alzó la voz y le dijo:
-Además, ¿quién eres tú para entrar en la casa de un maestro y exigirle un prodigio? ¿Qué has hecho para merecer semejante don?
El otro replicó, tembloroso:
-Ya sé que no he hecho nada. Te pido en nombre de los muchos años que estudiaré a tu sombra que me dejes ver la ceniza y después la rosa. No te pediré nada más. Creeré en el testimonio de mis ojos.
Tomó con brusquedad la rosa encarnada que Paracelso había dejado sobre el pupitre y la arrojó a las llamas. El color se perdió y sólo quedó un poco de ceniza. Durante un instante infinito esperó las palabras y el milagro.
Paracelso no se había inmutado. Dijo con curiosa llaneza:
-Todos los médicos y todos los boticarios de Basilea afirman que soy un embaucador. Quizá están en lo cierto. Ahí está la ceniza que fue la rosa y que no lo será.
El muchacho sintió vergüenza. Paracelso era un charlatán o un mero visionario y él, un intruso, había franqueado su puerta y lo obligaba ahora a confesar que sus famosas artes mágicas eran vanas.
Se arrodilló, y le dijo:
-He obrado imperdonablemente. Me ha faltado la fe, que el Señor exigía de los creyentes. Deja que siga viendo la ceniza. Volveré cuando sea más fuerte y seré tu discípulo, y al cabo del Camino veré la rosa.
Hablaba con genuina pasión, pero esa pasión era la piedad que le inspiraba el viejo maestro, tan venerado, tan agredido, tan insigne y por ende tan hueco. ¿Quién era él, Johannes Grisebach, para descubrir con mano sacrílega que detrás de la máscara no había nadie?
Dejarle las monedas de oro sería una limosna. Las retornó al salir. Paracelso lo acompañó hasta el pie de la escalera y le dijo que en esa casa siempre sería bienvenido. Ambos sabían que no volverían a verse.
Paracelso se quedó solo. Antes de apagar la lámpara y de sentarse en el fatigado sillón, volcó el tenue puñado de ceniza en la mano cóncava y dijo una palabra en voz baja. La rosa resurgió.

Jorge Luis Borges.

jueves, 30 de agosto de 2007

Religare

Mi corazón puede adoptar todas las formas.
Es un pastizal para gacelas,
y un monasterio para monjes cristianos,
y un templo para ídolos,
y las tablas de la Torá,
y el libro del Corán.
Yo sigo la religión del Amor:
Cualquiera sea el camino que tome el camello del Amor,
ésa es mi religión y mi fe.

Ibn Arabi.

sábado, 25 de agosto de 2007

Infierno informático: ¿De la unidad a la multiplicidad?

El estado decadente de ciertos aspectos de la sociedad actual se desnuda ante la exposición de ideas nefastas pronunciadas por curiosos personajes que son proclamados y entronizados en el ambiente pseudo-intelectual bajo el epíteto de genios o gurúes, sin entender quizá lo que estas palabras debieran representar.
Desde un punto de vista tradicional el miedo, la angustia y, en definitiva, aquellas barreras que impiden al hombre alcanzar el conocimiento metafísico devienen de la excesiva fragmentación de la conciencia que queda sometida a la contingencias de su multiplicidad no unificada.
René Guénon decía que "la causa del miedo no es otra que la existencia de otros seres, que, en tanto que son otros, constituyen ese "mundo exterior", o de elementos que, aunque incorporados al propio ser, no son menos extraños y ''exteriores'' a su conciencia actual. Pero "el otro'' como tal no existe sino por efecto de la ignorancia, puesto que todo conocimiento implica esencialmente una identificación. Se puede decir entonces que más un ser conoce, menos existe para él lo "otro" y lo "exterior", y en igual medida, la posibilidad del miedo, posibilidad por otra parte totalmente negativa, que queda abolida por el conocimiento. Finalmente, digamos que el estado de "soledad" absoluta (kaivalya), que está más allá de toda contingencia, es un estado de pura impasibilidad."

Ahora veamos lo que dijo el "artista" (notar las comillas) y teórico de la cibernética, Roy Ascott en un artículo recientemente publicado en el diario La Nación.

"la verdadera revolución de la era digital es el poder que nos da de liberarnos del ser, de esa temida idea de un ser unificado con el que Freud y su banda se hicieron ricos. La realidad es que absolutamente nadie jamás logró convertirse en un ser único, porque todos somos múltiples. La idea de convertirnos cada uno en un ser unificado, la idea de que, enterrado en el subconsciente, existe un ser verdadero es un truco de mentiras y un asalto a la naturaleza humana. Pensadores como el filósofo ruso de principios del siglo XX Peter Ouspensky, en cambio, estaban en lo correcto. Estamos hechos de muchos seres, con acceso a distintos niveles de conciencia. En vez de necesitar ir a lo profundo de nuestro ser, tenemos que salir a explorar los distintos seres que nuestra creatividad innata fabrica. Aquí es donde viene la verdadera revolución que permite la era digital: con la capacidad telemática de estar en varios lugares al mismo tiempo, podemos ir desarrollando las distintas personas que somos. Esta, por supuesto, es la atracción de Second Life y de todos los programas que sirven para crear distintas identidades. "

Lo que este señor propone es una vía inversa, demoníaca dirán algunos, opuesta a todo orden verdaderamente iniciático y tradicional. No solo presupone la inexistencia del Ser, sino que insta a acrecentar y alimentar la multiplicidad ilusoria. Este peligroso discurso niega toda posible unificación de la conciencia y, por consiguiente, coarta toda posibilidad de desarrollo hacia un estado superior .
Muy al contrario de lo que pregonan con tanta libertad estos eruditos de las nuevas tecnologías, el objetivo último del hombre que pretenda avanzar hacia su liberación es la identificación suprema. El camino es desde abajo hacia arriba, de la multiplicidad a la unidad...
Recordemos el viejo adagio iniciático que nos dice que debemos reunir lo que está disperso y esparcir la luz.

Por otro lado, es evidente que, en medio de la telaraña informática de los medios masivos de comunicación, las personas están cada vez más aisladas. El contacto se vuelve superfluo, no hay compromiso, no hay nada que comunicar, las relaciones se deshumanizan.
Este tipo de mensajes se hace presente por doquier, día a día con mayor intensidad. Debemos estar alertas o seremos cada vez más susceptibles de caer bajo las abyectas garras de la sugestión que nos arrastran hacia el abismo de la mediocridad.


Link al artículo completo de la nota a Roy Ascott.

martes, 14 de agosto de 2007

La fuerza de la costumbre.

Los cambios no se detienen; la vida es esencialmente cíclica; todo fluye y refluye, se disuelve y se coagula, a través de la eternidad. El ascenso y el descenso no son lineales. Algunos cambios son más significativos que otros y nos sorprenden por su inconmensurable intensidad. Ante la incertidumbre del cambio, podemos quedar absortos, faltos de palabras, incapaces de transmitir esa experiencia inefable. Ése fue mi estado en los últimos días y lo sigue siendo actualmente.
Hoy quiero compartir este bello poema que antes creí entender, pero ahora es cuando realmente lo comprendo.

La fuerza de la costumbre.

¡Amé ya antes de ahora, mas ahora es cuando amo!
Antes era el esclavo; ahora el servidor soy.
De todos el esclavo en otro tiempo era;
a una beldad tan solo mi vasallaje doy;
que ella también me sirve, gustosa, a fuer de arnante,
¿cómo con otra alguna a complacerme voy?
¡Creer imaginaba, pero ahora es cuando creo!
Y aunque raro parezca y hasta vituperable,
a la creyente grey muy gustoso me adhiero;
que al través de mil fuertes duras contrariedades,
de muy graves apuros e inminentes peligros,
todo de pronto leve se me hizo y tolerable.
¡Comidas hacía antes, pero ahora es cuando como!
Buen humor y alegría bulléndome en el cuerpo,
al sentarme a la mesa todo pesar olvido.
Engulle aprisa el joven y se va de bureo;
a mí, en cambio, me place yantar en sitio alegre;
saboreo los manjares y en su olor me recreo.
¡Antaño bebí, hoy es cuando bebo a gusto!
El vino nos eleva, nos hace soberanos
y las lenguas esclavas desata y manumite.
Sí, sedante bebida no escatiméis, hermanos,
que si del rancio vino los toneles se agotan,
ya en la bodega el nuevo mosto se está enranciando.
La danza practiqué e hice su panegírico,
y en cuanto oía sonar la invitación al baile
ya estaba yo marcando mis honestas posturas.
Y aquel que muchas flores cortó primaverales,
por más que todas ellas a guardar no acertara,
siempre le queda, al menos, un ramo razonable.
¡Sus, y a la obra de nuevo! No pienses ni caviles;
que quien amar no sabe a las floridas rosas
solo encuentra después espinas que le pinchen.
Del sol, hoy como ayer, fulge la enorme antorcha;
de las cabezas bajas aléjate prudente,
y haz que tu vida empiece de nuevo a cada hora.

Johann W. Goethe


Poesía compuesta el 10 de abril de 1813, en Oschatz, en el curso del viaje a Bohemia, como réplica a la canción de Solwig "Antaño amé, ya no amo".

martes, 24 de julio de 2007

Nicolás Flamel: Las interpretaciones filosóficas según el magisterio de Hermes.

(El libro de las figuras jeroglíficas - Click para ampliar)

Nicolás Flamel fue sin lugar a dudas uno de los más emblemáticos y misteriosos adeptos de la Ciencia Sagrada. Su biografía está impregnada de alegorías simbólicas tales que lo convierten en un personaje semi-legendario. Los hechos fehacientemente probados y las especulaciones metafísicas en torno a su vida se confunden dando lugar a un enigma histórico que los eruditos modernos no lograron desvelar.
Un simple escribano de vida relativamente modesta, tras pasar largos años estudiando un arcano libro que el destino puso prodigiosamente en sus manos y, luego de recorrer un sendero inciático en el que conoció a su venerado Maestro Canches, se convirtió en un auténtico filántropo capaz de realizar cuantiosas obras benéficas sin que nadie comprendiese cuál era la fuente de sus elevados ingresos monetarios. Muchos creyeron, y él mismo afirmó, que había alcanzado la concreción de la Magnum Opus, que en su poder se encontraba el tesoro anhelado por todo verdadero alquimista: la Piedra Filosofal. También se dijo que junto a su esposa logró elaborar una tintura milagrosa o elixir de la inmortalidad. Lo cierto es que se desconoce la fecha exacta de su fallecimiento que se supone entre 1413 y 1418. Fue sepultado en el cementerio de Saint-Jacques-la-Boucherie, pero en un intento de exhumación, se descubrió que su tumba se encontraba vacía...


Éste es un fragmento, que me tocó muy de cerca, de la introducción a su magistral obra literaria: El Libro de las Figuras Jeroglíficas.

LAS INTERPRETACIONES FILOSÓFICAS SEGÚN EL MAGISTERIO DE HERMES

Deseo de todo corazón que aquel que busque los secretos de los sabios, -repasando en su espíritu estas ideas sobre la vida y la resurrección futura saque primero provecho de éstas. En segundo lugar que sea más previsor que antes; que profundice acerca de mis figuras, colores y filacterias, sobre todo éstas; ya que en este arte no se habla vulgarmente. Que luego se pregunte a sí mismo por que San Pablo está a la derecha, en el lugar en que se suele representar a San Pedro, y San Pedro en el lugar de San Pablo. Por qué San Pablo está vestido de blanco anaranjado, y San Pedro de naranja rojizo. Por qué el hombre y la mujer que están a los pies de estos santos rogando a Dios como si fuera el día del Juicio, están vestidos de colores diversos y no desnudos y en los huesos, como resucitando. Por qué en el dia del Juicio, se ha pintado a ese hombre y esa mujer a los pies de los santos, ya que deben aparecer mas abajo, en la tierra, no en el cielo. Por qué los dos ángeles anaranjados en cuyas bandas se lee: Surgite mortui, venite ad iudicium Domini mei, aparecen vestidos de ese color y fuera de su sitio que debe estar en lo alto del cielo con los otros que tocan instrumentos. Por qué tienen campo violeta y azul, y sobre todo por qué su filacteria, que habla a los muertos, termina en las fauces de un león rojo que vuela. Quisiera que después de éstas y otras preguntas que justamente pueda hacerse, abriera los ojos del espíritu y concluyera que esto se hizo por una causa. Seguramente que bajo su aspecto hay grandes secretos, y hay que rogar a Dios para que se los descubra. Habiendo así guiado por grados su conocimiento, deseo tambien que crea que estas figuras y explicaciones no se han dado para aquellos que jamás han visto los libros de los filósofos, y que, ignorantes de los principios metálicos, nunca se podrán llamar hijos de la Ciencia, pues si pretenden comprender estas cosas ignorando el primer Agente, se equivocarán y nunca entenderán nada. Que nadie me reproche si no me entiende con facilidad, pues ser más reprobable que yo, ya que al no estar íniciado en estas secretas y absolutas interpretaciones del primer Agente (que es la llave que abre las puertas de todas las ciencias), sin embargo, quiere entender lo mas sutiles conceptos de los filósofos, que muy celosamente lo han escrito para aquellos que ya poseen estos principios que no se encuentran en ningun libro porque es cosa de Dios que se los revela a quien le place, o se los hace enseñar a viva voz y por tradición cabalística, a un maestro; y eso pasa raras veces. Entonces hijo mío (te puedo llamar así porque soy muy viejo, y porque eres hijo de la ciencia), que Dios te deje aprender y luego trabajar para su gloria. Escúchame atentamente y no sigas adelante si ignoras los principios de que acabo de hablar.



PS: Alguien me dijo que Flamel aparece en Harry Potter, pero la verdad es que no leí ninguno de sus libros ni me interesé en ver las películas.

sábado, 14 de julio de 2007

Llama de Amor viva.

Aurora Consurgens - Figura XXXI (click para ampliar)

Aquí, otro de los fantásticos poemas místicos de San Juan de la Cruz...


Canciones del alma en la íntima comunicación,

de unión de amor de Dios.



1. ¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres;
¡rompe la tela de este dulce encuentro!

2. ¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado,
que a vida eterna sabe,
y toda deuda paga!
Matando. muerte en vida la has trocado.

3. ¡Oh lámparas de fuego,
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con extraños primores
calor y luz dan junto a su Querido!

4. ¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno,
donde secretamente solo moras
y en tu aspirar sabroso,
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!

lunes, 9 de julio de 2007

Panta Rei

(Rosarium Philosophorum, XVII - Pedro-Arnaldo de Vilanova)

La poesía no es mi fuerte y, definitivamente, nunca lo será. De ningún modo se encuentra entre mis prioridades la idea de perfeccionar las pobres cualidades que poseo en dicho arte. Sin embargo, no quería dejar pasar la oportunidad de compartir estas pocas palabras que surgieron sin demasiada premeditación.

Panta Rei

La oscuridad en la Luz se disuelve,
el Hieros Gamos ha finalizado.
El Rebis vuela en su carro dorado
y con los cuatro elementos te envuelve

Puedes cantarle al Fuego, alegremente
las arcanas canciones celestiales,
caminando en las aguas infernales,
repitiendo en las olas de tu mente:

"Todo fluye en el mundo, sin demora.
En el mismo río no entrarás dos veces.
Aquí, en manos del Amor, enloqueces
¡sumergiéndote en la magia del Ahora!"

Aclaraciones: La afirmación "Todo fluye" o Panta Rei, pertenece al filósofo griego Heráclito de Efeso (544 adC - 484 adC) a quien también se le atribuye la cita parafraseada casi al final del poema: "En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos [los mismos]" (En el mismo río no entrarás dos veces). En sus obras sostenía que la constancia del cambio y la transformación constituyen la esencia del Cosmos en un eterno enfrentamiento de los opuestos que son sometidos por la Ley universal del Logos, regulando todo el movimiento de la realidad y conduciéndola a la armonía en la unificación de los contrarios. A su vez, consideraba simbólicamente al Fuego como principio natural del mundo, por su carácter dinámico y cambiante.
En las parábolas alquímicas, el Hieros Gamos es la unión sagrada del Rey y la Reina que funden sus cuerpos dando nacimiento a un ser andrógino: el Rebis (ver imagen) o "dos veces Rey", es decir, la trascendencia y complementariedad de los principios masculino y femenino en un único ser, espiritualmente superior a la suma de las partes.
En este mundo, en eterna transformación cíclica, debemos elevarnos por sobre la ilusión generada por la dualidad de nuestro ser hasta alcanzar una percepción por encima del tiempo y el espacio, viviendo en un eterno presente: "Aquí y Ahora"

jueves, 5 de julio de 2007

Evangelion

Video
(AMV creado por un fan con música de Within Temptation)

Poco puede decirse que no sea haya dicho ya de esta fantástica serie de anime.
Neon Genesis Evangelion es una obra maestra indiscutida. Pocas series o películas, en estos últimos tiempos, han logrado sintetizar de un modo tan cercano a la perfección todo lo que esta impactante animación japonesa es capaz de transmitir. Su riqueza simbólica es extraordinaria. Tanto en los 26 episodios televisivos como así también en su película final (The End Of Evangelion) es posible encontrar referencias concretas al Gnosticismo, la Cabala y los Rollos del Mar Muerto, además de sumergirnos en un profundo análisis psicológico de sus personajes y en el planteo de variadas cuestiones existencialistas.
A modo de pequeño homenaje transcribo partes de un hermoso diálogo de la película. Prefiero no describir la escena en la que dichas palabras tienen lugar por respeto a quienes se interesen en conocer la serie y aún no han tenido oportunidad de hacerlo.

"- Es difícil descifrar con precisión los misterios de tu propia realidad a partir de la realidad de los otros.
- ¿Dónde puedo encontrar la felicidad?
- La felicidad sólo se encuentra en tus sueños...
- Así que esto no es la realidad sino un mundo vacío...
- No, es un sueño
- Por eso no estoy allí
- Este mundo es tu intento de cambiar la realidad
- ¿No puedo hacerlo?
- Te estas escondiendo detrás de la fantasía y sólo te mientes a ti mismo
- ¿No puedo soñar que estoy solo?
- Eso no sería un sueño sino un sustituto de la realidad
- Entonces... ¿dónde está mi sueño?
- Es una extensión de la realidad
- ¿Y dónde está mi realidad?
- Donde termina el sueño"
...

"- La realidad está más allá, en alguna parte y los sueños son parte de la realidad y la verdad está dentro de tu corazón. El contenido del corazón humano crea su propia apariencia y las nuevas imágenes cambiarán sus formas y sus corazones. La imaginación... el poder de la imaginación es abrir tu propio futuro y hacer fluir el tiempo. Pero las personas deben actuar por su voluntad o nada cambiará. Así, debes recuperar tu forma perdida, por tu propia voluntad, aunque no sepas qué decir o que las palabras de otros te confundan."
...

"No te preocupes todas las formas de vida tienen el poder de regresar a su forma original. Cada forma tiene el poder de vivir. Cualquier lugar puede ser el paraíso, si deseas vivir. Por el hecho de tener vida tienes la oportunidad de ser feliz en cualquier parte. Mientras existan el Sol, la Luna y la Tierra todo estará bien."

lunes, 2 de julio de 2007

Nasrudin: Por suerte yo pasaba por aquí

Nasrudín paseaba cerca de un pozo, cuando se sintió impulsado a mirar adentro. Era de noche y, al escudriñar la profundidad del agua, vio allí el reflejo de la luna.
-¡Debo salvar la luna! (pensó), de otro modo nunca menguará y el mes de ayuno de Ramadán no terminará nunca.
Hallo una cuerda y arrojó un cabo dentro del pozo, al tiempo que exclamaba:
-¡Mantente firme; no te descorazones; ya llegará socorro!.
La cuerda quedó enlazada en una piedra dentro del pozo y Nasrudín tiraba con todas sus energías. Estaba haciendo fuerza hacia atrás cuando, de pronto, la cuerda se zafó y el Mulá cayó de espaldas al suelo.
Mientras se hallaba allí tendido jadeante, observó a la luna surcar el cielo.
-Me alegra haberte sido útil. Fue una suerte que yo justamente pasara por aquí, ¿no es cierto?.

(Las Ocurrencias del increíble Mulá Nasrudin - Compilación de Idries Shah)